Diálogos en Wall Street
(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York, a quien, para no identificarlo, aparece como Gordon Gekko, en alusión al personaje que interpretara Michael Douglas en la película «Wall Street». El tema es la recuperación del dólar frente al euro y lo que está sucediendo con la moneda china, el yuan.)
-
Compras en Miami 2026: cómo hacer rendir cada dólar en los mejores outlets
-
Todos los beneficios de Cuenta DNI en abril: ¿qué días hay descuento?
Gordon Gekko: No creo. Me parece que la historia principal sigue siendo la tendencia a la apreciación del euro. A mi juicio, el guión que comenzó a escribirse en 2001 se preserva intacto.
P.: Pero el euro ha derramado en forma notable. De orillar 1,20 dólar a poco menos de 1,12...
G.G.: Dada la magnitud y la velocidad de la suba, esta corrección no debería sorprenderle demasiado.
P.: Si la economía norteamericana confirma las sospechas y estamos en la antesala de un crecimiento otra vez vigoroso, el declive del euro se profundizará...
G.G.: Probablemente. Entonces, tal vez hayamos tocado ya el valor más alto del euro para todo el año. En rigor, habría que ver qué sucede, en paralelo, en Europa.
P.: No hay grandes expectativas sobre Europa...
G.G.: No. Lo que, bien mirado, constituye una fortaleza indudable del euro. La incógnita es qué capacidad de respuesta mostrará el gasto doméstico de la eurozona en un contexto en el que se combinan tasas de interés más bajas, mejores condiciones financieras, desinflación importada y un menor precio de la energía. O sea, un aumento del ingreso disponible que podría reciclarse a través de mayor consumo e inversión.
P.: No hay ninguna pista que denuncie que esa transmisión esté ocurriendo...
G.G.: Sólo un viraje brusco e impensado en las expectativas en Alemania capturado por el informe mensual del Instituto Su. Un salto en la lectura del indicador de 21,3 a 41,9 puntos, que podría ser o bien una mera aberración o el presagio de tiempos mejores. Y, en el peor de los casos, tenga presente que el diferencial de crecimiento favoreció a los Estados Unidos en todo 2002 y no se esperaba otra cosa para 2003.
P.: Y el euro se las arregló para continuar en alza...
G.G.: Usted lo ha dicho. No hay tanto un «euro fuerte» como un «dólar débil».Y -si no se deja engañar por el derrape reciente del euro- eso no ha dado muestras de cambiar.
P.: ¿Cómo lo sabe?
G.G.: Observando la trayectoria del dólar, no contra el euro, sino contra el yen. No hay avances en este terreno.
P.: Tampoco retrocesos. La paridad dólar/yen está encajonada...
G.G.: Gracias a las reiteradas intervenciones del Banco de Japón.
P.: Sosteniendo el valor del dólar...
G.G.: Correcto. La moneda fuerte, en estos momentos, es el yen.Y en parte porque la apreciación que sufrió el euro en Japón fue impedida por una intervención cambiaria activa. Pero las presiones subsisten.Y los flujos de corto plazo probablemente aumenten si se confirma la recuperación económica en los Estados Unidos. Esa es la dinámica que uno vislumbra detrás de la fuerte valorización del Nikkei...
P.: Más aún que el yen, yo diría que la divisa fuerte es el yuan. Es China el país que más está ganando reservas...
G.G.: Unos 600 millones de dólares por día. Los chinos están repatriando sus dólares en el exterior y cambiándolos por moneda local. El Banco Central ya atesora 340 mil millones de dólares en sus arcas...
P.: ¿Cómo se explica?
G.G.: No es sólo porque las tasas de interés han caído. Es innegable que se han instalado expectativas de revaluación.
P.: Es difícil que China altere su política cambiaria y permita una apreciación de su moneda. ¿O me equivoco?
G.G.: No debería ocurrir este año, aunque las chances se incrementaron en la medida en que el SARS (la neumonía atípica) fue puesto bajo control. Concuerdo que las autoridades chinas serán reticentes a modificar una política que les permitió navegar bien en tiempos turbulentos, pero ésa no es la cuestión, sino calibrar cuál será el grado de presión que ejercerá la comunidad internacional.
G.G.: Japón presiona. Estados Unidos, también. Un par de semanas atrás hubo una reunión de ministros de finanzas de Europa y Asia, y el tema ocupó la agenda. La demanda es que China deje flotar su moneda. Lo que en las actuales circunstancias equivaldría a permitir una apreciación pronunciada del tipo de cambio nominal.
P.: ¿Usted lo ve probable?




Dejá tu comentario