La Federación Industrial del Estado de San Pablo (FIESP) contestó ayer públicamente a Néstor Kirchner. Afirmó que «no tienen el menor sentido» las acusaciones del presidente argentino, quien había afirmado el sábado pasado que el establishment brasileño quiere que el resto de América latina carezca de industrias. Según el director del Departamento de Economía de la FIESP, Paulo Francini, «lo que dijo Kirchner no tiene el menor sentido, lo que ocurre es que las industrias quieren cada una su propio desarrollo y las de Brasil son iguales a las de la Argentina, no hay distinción». Además, afirmó que hoy la industria argentina no puede competir con la brasileña, porque tiene menor calidad y es más incompleta. Para Francini, la culpa de esta situación es de las gestiones de José Alfredo Martínez de Hoz y Domingo Cavallo en el Ministerio de Economía.
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El jefe de Estado argentino habían advertido: «Esto va a ser siempre, acostumbrémonos: Brasil quiere tener una gran industria en San Pablo y que después toda América latina esté sin industrias. Más que nada, el establishment brasileño que está allí en San Pablo».
Estas fueron las principales declaraciones de Francini: «Como cada empresa quiere defender lo suyo, no hay mucha hermandad entre empresas argentinas con las brasileñas y las brasileñas con las argentinas, más si pertenecen al mismo sector. La fricción comercial entre ambos países no puede ser resuelta por esta o aquella empresa, es un problema que los países tienen que contemplar porque cada uno tuvo su propia historia de desarrollo, y el actual es muchas veces producto de su propia historia. La industria argentina actualmente no puede competir con la brasileña, que es más completa y más competitiva, aunque comprendo a la Unión Industrial Argentina (UIA) que reclama mayores medidas para contener el ingreso de productos extranjeros. La industria argentina no debe compararse con la brasileña sino con la del mundo, porque muchas veces se hacen restricciones a la importación brasileña y ese espacio es sustituido por otros países».
•Desastre
«Lo que pasó en la Argentina es muy triste, tener a Martínez de Hoz como ministro fue un desastre para la industria y luego tuvieron un Cavallo».
«La propuesta del Banco Nacional de Desarrollo Social de Brasil (BNDES) de promover inversiones en el país vecino es un camino, una señal y una prueba de fe y amistad para reconocer el Mercosur, que sin la Argentina o Brasil no existe, lo que sería el final de un proyecto de 20 años. Es necesario hacer todos los esfuerzos que hagan falta».
«Los subsidios (en Brasil) son internos, no a la exportación.»
«Los industriales de Brasil han sido más obsesivos que los argentinos, con un mercado interno mucho mayor, creyó en el futuro, y muchos de los argentinos vendieron sus industrias. En Brasil no hubo una desindustrialización como en la Argentina tras el paso de Martínez de Hoz», aseveró Francini.
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