4 de mayo 2006 - 00:00

EE.UU., contra populismo y a favor de comercio libre

El presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, reforzó su intención de profundizar su relación comercial con Estados Unidos. Ayer estuvo muy cerca de la secretaria de Estado de ese país, Condoleezza Rice, durante la 36 Cumbre dela Consejo de las Américas.
El presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, reforzó su intención de profundizar su relación comercial con Estados Unidos. Ayer estuvo muy cerca de la secretaria de Estado de ese país, Condoleezza Rice, durante la 36 Cumbre dela Consejo de las Américas.
Un reducido grupo de argentinos atendía ayer, con inquietud, el mensaje que el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, pronunció en el Council of Americas. Tan subdesarrollado era el cuadro que esos argentinos casi se interesaban más por esas palabras que por las que luego emitieron Condoleezza Rice y Tom Shannon, las figuras clave del gobierno norteamericano en materia de política exterior.

Martín Redrado, el embajador José Octavio Bordón, el diputado Jorge Argüello y Jorge Pereyra de Olazábal (UCeDé) observaron, claro, cómo a la Rice se le daba tratamiento presidencial ( posible candidata republicana) hasta por el anfitrión del Council, el ya veterano y mejor amigo de Amalia Lacroze de Fortabat, David Rockefeller. Sin embargo, más se preocuparon por lo que dijo el uruguayo Vázquez.

  • Mercosur

  • El vecino mandatario aclaró, en el inicio, que «él venía del Mercosur, que es pro Mercosur, aun con problemas y con indefiniciones». Luego, aludió a los conflictos: «Creo que debemos arreglarlos como socios, con diálogo». En cuanto a la firma o no de un tratado con EE.UU., precisó que él persigue un tratado bilateral con Washington que «no modifique las reglas de convivencia».

    Fue lo más sustancial antes de darle paso a la Rice, quien reveló que para ella el NAFTA es completo, y que esa vía de desarrollo vale para todas las Américas. Y, como sorpresa, añadió que su país «estaba avanzando en un acuerdo de libre comercio con Panamá y Perú. Y seguiremos con todos los que quieran incorporarse». No mencionó, claro, los problemas que tiene su administraciónpara hacer aprobar ese tipo de acuerdos.

    Centró su discurso en la lucha contra el «nuevo populismo latinoamericano», en referencia a Venezuela, Cuba y Bolivia. Eludió enredarse en el conflicto por las papeleras, se limitó a puntualizar la visión de su gobierno sobre América latina: «No nos metemos en lo que decide cada país, sea de izquierda o de derecha, sólo nos fijamos en que se aplique la democracia, las libertades individuales y también queremos contribuir para evitar conflictos entre fronteras». Casi frondicista, dijo que cree en el desarrollo como instrumento vital, al tiempo que señaló tres palabraspaz, libertad y democraciacomo base de los objetivos norteamericanos en todo el continente. Para cerrar con una frase que hasta podría suscribir Raúl Castells: «No hay libertad en la pobreza, ni democracia en la desigualdad».

    Aplausos, claro, pasó a la alocución de Shannon, quien insistió en cuestiones de democracia y desarrollo humano por encima de cualquier ideología, hasta pareció peronista al decir que sin justicia social no hay democracia para concluir con un mensaje ya conocido por todos y nunca olvidado por los funcionarios de los Estados Unidos: «Queremos una Cuba democrática».

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