El índice de precios al consumo (IPC) aumentó en Estados Unidos un 0,5 por ciento en marzo, con lo que desde enero la inflación ha crecido a un ritmo anual del 5,1 por ciento, según cifras divulgadas hoy por el Departamento de Comercio.
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La Reserva Federal, que ha mantenido durante más de un año las tasas de interés en su nivel más bajo desde 1958, había advertido a mediados del año pasado que en Estados Unidos había un riesgo de deflación, o caída generalizada de los precios.
Pero el estímulo al consumo brindado por el dinero barato, las reducciones de impuestos y las tremendas inyecciones de fondos del gobierno en la guerra contra Irak al parecer empiezan a traducirse en un impulso inflacionario en Estados Unidos.
El ritmo de inflación de marzo fue casi el doble de lo esperado por la mayoría de los analistas.
Si se excluyen los precios más volátiles, como el de los combustibles y los alimentos, la llamada inflación subyacente subió un 0,4 por ciento, el mayor aumento desde noviembre de 2001.
El IPC interanual aumentó un 1,7 por ciento hasta marzo, según el gobierno, pero desde que comenzó 2004 el incremento anual ha sido de un 5,1 por ciento.
La inflación subyacente, que ha subido un 1,6 por ciento desde marzo de 2003, ha aumentado a un ritmo anual del 2,9 por ciento desde enero.
Estos datos seguramente preocuparán a los mercados financieros, ya que las presiones inflacionistas podrían llevar a la Reserva Federal a aumentar los intereses.
En marzo, los precios de la energía fueron el motor principal del avance inflacionario, ya que subieron un 1,9 por ciento después de un aumento del 1,7 por ciento en febrero y del 4,7 por ciento en enero.
Los precios de la gasolina subieron en marzo un 5,5 por ciento y se situaron un 86,6 por ciento por encima de un año antes.
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