Sorpresas en la decisión de la Reserva Federal

Economía

El comunicado de la FED tiene varios puntos muy llamativos que no podían ser anticipados y que -junto con recientes declaraciones de Powell- dan la pista de qué es lo que está en gestación acerca de la política monetaria para el futuro. Veamos.

Tal como sosteníamos que ocurriría, en su reciente decisión del miércoles pasado, contraria a un importante sector de Wall Street encabezado por el poderoso chairman de Black Rock, Larry Fink, y por el conocido analista Mohamed El Erian, ni Jerome Powell ni el comunicado de la Reserva Federal dijeron siquiera una sola palabra que diera a entender el más mínimo cambio en la política monetaria norteamericana. El Comité de Política Monetaria de la Reserva Federal se cuidó muy bien, en su largo y elaborado comunicado de dejar la más mínima sospecha abierta de que hay ahora bajo estudio alguna idea de alterar las tasas de interés de 0,25% anual para 2023, o la discutida recompra de bonos del Tesoro por u$s80.000 millones y MBS (bonos hipotecarios privados) por otros u$s40.000 millones, los que en conjunto implican una moderada emisión del orden del 2% mensual como vimos el viernes pasado.

Para nosotros que la Fed desoyera hasta a Black Rock no constituye ninguna sorpresa: ya lo preveíamos. Sin embargo, el comunicado de la Reserva Federal tiene varios puntos muy llamativos que no podían ser anticipados y que -junto con recientes declaraciones de Powell- dan la pista de qué es lo que está en gestación acerca de la política monetaria para el futuro Veamos:

La verdad es que lejos de recortar la ayuda monetaria al sistema financiero a través de la compra de bonos con emisión monetaria, la Reserva Federal acaba de crear dos líneas de crédito adicionales para otorgar nuevos fondos al mercado. Ambas son mediante el mecanismo Repo, vale decir, se materializan como créditos de corto plazo con compromiso de devolución, al revés que las compras de bonos que no tienen cláusulas de reversión futuras. Vale decir entonces que justo en el momento en que muchos pesos pesados de Wall Street reclaman contracción monetaria prácticamente inmediata la Reserva Federal acaba de disponer emitir más moneda en el futuro inmediato. Y cuando se dice más moneda hay que entender de qué magnitudes estamos hablando.

Una de las nuevas líneas de Repo es por valor de nada más y nada menos que u$s500.000 millones. Y la otra por u$s60.000 millones. Vale decir, más de medio trillón de dólares en conjunto. Pero las cosas no quedan ahí. Por lo contrario el Comité de Política Monetaria autoriza a la filial de Nueva York de ese organismo a aumentar esos montos a discreción, vale decir sin un techo máximo.

Hagamos cuentas entonces: la Reserva Federal venía expandiendo la base monetaria por u$s120.000 millones al mes. Y aquí se da una autorización para ampliarla por casi cinco veces esa magnitud, lo cual a su vez es ampliable. Por supuesto que eso es además de los u$s120.000 millones que coloca este mes por compra de bonos. Lejos de disminuir, el ritmo de emisión monetaria aumenta entonces. Y puede hacerlo de manera considerable.

¿Porqué la Reserva Federal hace esto? Porque hay vastos sectores de la economía norteamericana que no cuentan con bonos del Tesoro ni MBS -bonos hipotecarios– para venderle a la Reserva Federal y que están atrapados en una severa situación de iliquidez. Esas empresas sí en cambio cuentan con otros activos de menor seguridad que la Reserva Federal no desea adquirir pero que sí está dispuesta a tomar en garantía a cambio de liquidez. Por lo tanto ahora presta contra ellos como colateral. La gran pregunta es porqué entonces la Reserva Federal no recortó las compras de bonos a fin de no aumentar la emisión de base monetaria. La respuesta obviamente hay que buscarla por el lado de que se juzga que la liquidez aún no es suficiente tampoco en el segmento “Primera A” del mercado norteamericano que sí cuenta con bonos del Tesoro y MBS para venderle a la Reserva Federal. Algo de toda esta complicada cuestión empezó a verse en abril pasado cuando las líneas de Repo vigentes -que casi no tenían uso anteriormente- empezaron a colmar sus límites. A esto hay que agregar que Powell expresó que había importantes sectores de la economía norteamericana que aún estaban muy lejos de una situación de normalidad.

Si la generación de dos nuevas líneas de crédito y el mayor –en vez de menor– aumento en la liquidez llaman la atención aunque muy poco se los conozca, a ello se agrega que la Reserva Federal haya emitido su comunicado de ayer por unanimidad. ¿Porqué es llamativo? Porque en el Comité Monetario de la Reserva Federal conviven halcones y palomas. Algunos de los miembros de la FED que provienen de las zonas menos populosas suelen ser –paradójicamente– mucho más restrictivos en términos de política monetaria que los directores elegidos por New York, Massachussets y California.

Esos miembros “duros” suelen votar en disidencia cuando estiman que el Comité está virando a políticas demasiado blandas y expansivas. No les tiembla el pulso para votar en contra. Y aunque resulte paradójico, ello también ocurre con gran beneplácito de la mayoría, porque la disidencia otorga la visión de una Reserva Federal dura y atenta donde siempre hay guardianes de la “moneda sana”. Eso hace que muchas veces los votos disidentes se consensuen. Sobre todo ello ocurre cuando el mercado financiero -como ahora- está dividido y -también como ahora- el FOMC decide tomar partido por la política “blanda”. Sin embargo, esta vez no pasa eso. Clara señal de que la Reserva Federal no quiere dejar la más mínima duda de que por el momento no hay ninguna chance de cambios de política monetaria restrictivos, aunque sí hay chances, como se observa, de mayores amentos en la emisión monetaria vía Repo.

Adicionalmente a todo esto Powell declaró que la Reserva Federal está preparada y además anticipa altos índices de inflación por “un tiempo”. Nótese que ni siquiera pone un límite temporal a la paciencia de la Fed con la inflación y va más a fondo aún al declarar que “durante un tiempo la Reserva Federal buscará una tasa de inflación superior al 2%” como método de contrabalancear los largos períodos en los cuales en Estados Unidos la inflación, medida por el Personal Consumption Expenditure Index fue menor al 2%. ¿De cuanto tiempo estamos hablando? Para que el lector tenga una idea: desde 1992 hasta ahora la versión “core” del PCE solo una vez llegó al 2,5%. Todos los demás años fue menor. Y generalmente, bastante menor. Con esto no queremos decir que la Reserva Federal va a buscar una inflación superior al 2% por 30 años, pero sí queremos indicar que la Reserva Federal tiene el pretexto suficiente para tolerar todo el tiempo que quiera una inflación por encima del 2%. Si lo desea podría decir que va a buscar ese guarismo inflacionario por años, que no estaría faltando a su Carta Orgánica la cual, recientemente fue cambiada y ahora obliga al FOMC a buscar una inflación promedio del 2% y no ya una inflación con máximo del 2% como antes.

En síntesis, cuando medio mercado esperaba novedades contractivas en la decisión de la Reserva Federal, Powell sorprende con nuevas medidas expansivas. Muy expansivas, si se tiene en cuenta que el mandato que el FOMC le da a la filial de New York para implementar las dos nuevas líneas de Repo le da la posibilidad al banco neoyorquino de aumentar los máximos de las mismas “a piacere”. ¿Qué quiere decir esto? Que en realidad las líneas de Repo recién creadas no tienen límite en su monto. Esa es la realidad. Agreguemos, como frutilla del postre, que Powell acaba de sacar un nuevo conejo de la galera al expresar que las nuevas variantes del coronavirus, y otras nuevas que vayan surgiendo, pueden tener fuerte efecto en la economía porque se trataría de cepas cada vez más peligrosas. ¿Cómo lo sabe? Si tenemos en cuenta que el chairman de la Reserva Federal acaba de sumergirse en tecnicidades inmunológicas para justificar más emisión… ¿es que está todo dicho.

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Walter Graziano y Asociados

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