El principal índice de acciones de Brasil cerró el martes prácticamente estable, tras una racha alcista que lo llevó a operar sobre los 68.000 puntos y que dio espacio para algunos ajustes.
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El Bovespa cerró con una baja marginal de un 0,06 por ciento a 67.898 puntos. El volumen financiero de la jornada fue de 8.290 millones de reales.
El gobierno de Michel Temer sigue intentando impulsar su agenda económica en el Congreso. Tras la reciente victoria del presidente en la Cámara de Diputados, el mercado considera que puede conseguir apoyo para avanzar con las reformas.
El escenario externo fue poco favorable. Las acciones cerraron con pérdidas el martes en la bolsa de Nueva York por una ola de ventas sobre el final de la sesión, cuando los inversores buscaron refugio luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió responder agresivamente a cualquier amenaza de Corea del Norte.
La balanza comercial de China mostró que las importaciones y exportaciones del país crecieron menos de lo previsto en julio. El dato generó dudas sobre la fuerza de la demanda global, lo que presionaba a los mercados.
A nivel local, los papeles de JBS se dispararon un 7,55 por ciento debido a las expectativas de un cambio en la administración del frigorífico luego que el jefe del BNDES sugirió que la salida de Wesley Batista de la presidencia de JBS sería positiva. JBS tiene programada una asamblea extraordinaria para discutir cambios en su gerencia el 1 de septiembre.
Bradesco ganó un 1,05%, mientras que Itaú subió un 1,22%.
Petrobras cayó un 0,44%, en línea con el descenso en los precios del crudo en el mercado internacional.
En el mercado de cambio, el real brasileño se depreció un 0,09 % frente al dólar, a 3,13 reales para la venta en el tipo de cambio comercial.
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