16 de abril 2003 - 00:00

El campo rompe con gobierno por marcha atrás de Duhalde

Cuando la promesa de prorrogar el pago del Impuesto a las Ganancias y modificar el IVA para la venta de granos estaba a punto de cumplirse, Eduardo Duhalde volvió sobre sus pasos y terció a favor del ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien se oponía a las disposiciones impulsadas desde el Ministerio de la Producción. El campo cortó el diálogo con el gobierno y ya piensa en las medidas de protesta que se desarrollarían en el interior.

Roberto Lavagna, Eduardo Duhalde y Aníbal Fernández
Roberto Lavagna, Eduardo Duhalde y Aníbal Fernández
El campo ya espera al nuevo gobierno. Sorpresivamente, ayer se rompió el diálogo con la gestión de Eduardo Duhalde y aunque no fue anunciado, la semana próxima podrían comenzar protestas regionales frente a las sedes de la AFIP y del Banco de la Nación. También impulsan a los productores a acudir a la Justicia para reclamar por los impuestos.

Pese a que Eduardo Duhalde había aceptado la postergación del vencimiento del Impuesto a las Ganancias, una modificación en la alícuota del IVA y la revisión en la reprogramación de pasivos con el Banco de la Nación, el ministro Roberto Lavagna se plantó ayer durante la reunión de gabinete y rechazó cualquier concesión al sector agropecuario.

Duhalde respaldó a su ministro de Economía y dejó descolocado a su ministro de la Producción,Aníbal Fernández, que había apoyado el planteo de las entidades del agro a punto de que ayer comenzó a firmar el Acta-Acuerdo que habían redactado técnicos del gobierno y las entidades para pedir formalmente a Duhalde las medidas.
Pero súbitamente Fernández argumentó que no podía comprometerse en un reclamo que no era apoyado por todo el gobierno. Y llevó la discusión al gabinete nacional. «Si aceptamos no cobrar Ganancias y modificamos el IVA, a fin de mes no pagamos los sueldos», habría dicho Lavagna, según funcionariospresentes en la reuniónde ministros. La historia terminó con Duhalde anunciando que «no habrá postergación en la presentación del Impuesto a las Ganancias» y que «fueron atendibles todas las objeciones que nos presentó el ministro de Economía» para luego rematar con «esta decisión en definitiva» ya que «existen muchos sectores que tienen problemas con esa presentación, no sólo el agro».

Situación incómoda la de Duhalde
que asumió un compromiso con el sector productivo y luego cambió de decisión por presión de su ministro de Economía.

Y situación incómoda la del campo
ya que con este gobierno obtuvo un fuerte beneficio con la pesificación que licuó los pasivos hipotecarios aunque se les impuso retenciones (que afectan los precios y neutralizaron los resultados), no dejó de mirar con simpatía a esta gestión que en más de una oportunidad calificaron de «productivista». Pero ahora le darán la espalda y la desconocerán, dicen, hasta el final de su ciclo.

• Quejas

No obstante, la lectura puede ser dispar: desde algún sector se critica que el campo sigue quejándose por los impuestos o por las deudas de arrastre por créditos que alguna vez le concedieron y que, por diversos motivos, no pagaron; y desde otro lado se sostiene, con fundamento, que las cuentas de algunas explotaciones no cerrarán este año luego del pago del Impuesto a las Ganancias. «Una explotación unipersonal con 690 hectáreas de soja y 120 de maíz pagaba en 2001 $ 18.462 por Ganancias y se estima que por estos días deberá pagar $ 122.000», ejemplificaba el economista de Coninagro, Daniel Asseff. El Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural, en tanto, indicaba que el campo «transfiere» al Estado $ 500 millones por Impuesto a las Ganancias, $ 1.076 millones por crédito fiscal de IVA a 10,5% y tiene $ 6.400 millones menos de ingresos por las retenciones.

El reclamo por el IVA a la venta de granos se fundamenta en que la alícuota diferencial genera saldos a favor del productorde muy difícil recuperación.En cuanto a la refinanciacióndel Banco de la Nación, los técnicos de las entidades argumentan que luego de la pesificación, con los plazos y tasas acordadas (más CER) no se logra la cancelación del crédito y que se debe realizar una reingeniería en las cuentas para permitir que se cumpla lo pactado. Este sería el único punto que el gobierno estaría dispuesto a seguir analizando a instancias de Haroldo Lebed, secretario de Agricultura que habría conseguido una señal presidencial.

En tanto, la dirigencia, presionada por muchos productores del interior que no lograron cancelar sus créditos o acogerse a los beneficios de la pesificación, rompió el diálogo «con el gobierno actual», según anunciaron ayer luego de una reunión en que manifestaron «su bronca por la actitud del gobierno». Dirigentes de la Sociedad Rural Argentina (Luciano Migues), Coninagro (Mario Raiteri), Confederaciones Rurales Argentinas (Manuel Cabanellas) y Federación Agraria ( Eduardo Buzzi) coincidieron en que «no serán tan importantes los votos del campo» para el gobierno que a sólo una semana de las elecciones da marcha atrás con un compromiso.

• Desencanto

Las declaraciones de los dirigentes fueron matizadas por el desencanto ante el fracaso. «El campo no merece esta actitud del gobierno ya que ayudó a frenar la caída de la economía. La gestión muestra un sesgo antiproductivo que se suma a la voracidad fiscal», decía Miguens, de la Rural.

«Con los $ 6.000 millones que el agro aporta por retenciones, la actitud del gobierno se podría calificar como un exabrupto. Además, con los reclamos en Ganancias y en IVA sólo pedimos que se corrijan medidas defectuosas», decía
Raiteri.

«Pasó un año desde que iniciamos el reclamo. Nunca pensamos que se podía repetir un doble discurso y ahora nos encontramos con esta actitud de Lavagna...», decía
Cabanellas mientras Buzzi, el más combativo, repetía que «no vamos a permitir que se ejecute a un solo productor».

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