5 de septiembre 2003 - 00:00

El comercio ilegal mueve ya $ 10 mil millones al año

La falsificación, el contrabando y la venta de mercadería robada representa un negocio de casi $ 10.000 millones anuales, con el consiguiente deterioro de la recaudación impositiva, la competencia desleal en actividades regulares y la marginación que fomentan. El dato -elaborado por la consultora IFPC International Group- fue presentado ayer por Carlos de la Vega, presidente de la Cámara Argentina de Comercio, en una jornada que convocó a representantes de los sectores más afectados por estas actividades ilegales.

El informe agrega que «la competencia desleal, provocada por la subfacturación y prácticas deshonestas de importadores, comerciantes y fabricantes, significa una pérdida de mercado de unos $ 1.400 millones; el monto total estimado en contrabando asciende a $ 5.750 millones anuales».

Los datos más significativos entregados por los empresarios convocados por la CAC son los siguientes:

• En indumentaria, se estima que 50 por ciento de las prendas que se fabrican en el país es «trucho», lo que representa un monto de entre $ 1.500 y $ 2.000 millones anuales.

• En fotografía, el perjuicio por el contrabando de películas asciende a u$s 10 millones anuales; en cámaras digitales, hay un ingreso «por canales irregulares» de unos 32.000 aparatos cada doce meses.

• En cigarrillos, más de 10 por ciento del mercado es contrabando, lo que implica una pérdida para el fisco de $ 310 millones por año, y un perjuicio para la industria de 150 millones de pesos.

• El tráfico de
software ilegal ronda los u$s 100 millones anuales, cifra que en el caso de los cartuchos «truchos» para impresoras ronda los u$s 3 millones.

• Uno de los sectores más castigados es el de
la música grabada: el mercado ilegal (grabaciones «truchas» que se venden en «mesitas» en la vía pública), que en los últimos años rondaba 45 por ciento del total vendido en el país, hoy ya llegaría a 55 por ciento, lo que representa unos 100 millones de pesos anuales.

• Cerca de
35 por ciento de las ventas de autos usados se concreta en «showrooms callejeros», que no pagan impuestos ni cargas sociales y compiten con ventaja con los legales.

• Se venden -en las mismas «mesitas» que albergan ropa y CD «truchos»- unos
cinco millones de relojes falsos o de contrabando por año.

• Cerca de
50 por ciento del mercado telepostal se canaliza a través de correos ilegales o no autorizados a realizar el reparto de correspondencia (motoqueros, empresas de transporte de pasajeros, couriers internos, etcétera).

• Vestimenta

«Creo que por el monto somos el sector más golpeado», dijo a este diario David Stalman, presidente de la Cámara Argentina de Grandes Marcas. El empresario reveló que «lo que más se falsifica son jeans, ropa casual, deportiva, y ahora se agregó el rubro niños». El ranking de falsificaciones lo encabezan marcas como Lacoste, Polo, Adidas y Nike, más todas las «top» de jeans. «Combatir este flagelo, que está poniendo en peligro la actividad fabril y comercial en el país, es una decisión política: hay que cambiar la legislación y penar más duramente a los falsificadores», dice Stalman. El argumento de que quienes venden en la calle mercadería ilegal lo hacen porque necesitan trabajar «no se sostiene: esa misma gente, de no existir esas mafias, podría estar trabajando en empresas legalmente constituidas, ya sea fabricando o en comercios. Mire: hace poco se secuestraron máquinas que sirven para bordar logos sobre la ropa, que cuestan u$s 2 millones. Si hubo quien invirtió en ese equipamiento para dedicarse a la falsificación, es porque el negocio es redondo y sabe que la recuperará. Con esto es con lo que hay que terminar».

Por su parte,
Andrés Ibarra, gerente comercial de Correo Argentino, reiteró los argumentos que viene esgrimiendo la empresa para explicar la crisis del sector: «Están actuando empresas que no tienen estructura operativa, que no pagan ningún impuesto ni carga social, lo que da como resultado la caída de la rentabilidad del sector, la baja y heterogénea calidad de servicio a los clientes e inequidad entre las empresas legales e ilegales». Y volvió a reclamar la sanción de «un marco regulatorio» para la actividad.

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