La oposición y el duhaldismo de la Cámara de Diputados exhibieron ayer lo que podría ser una muestra de cómo pueden ganarle una votación al kirchnerismo. Sólo el macrismo y Recrear salieron en auxilio del oficialismo. Fue al inicio de la sesión cuando los diputados continuaron el tratamiento del proyecto que otorga mayores facultades a la AFIP para combatir la evasión previsional y con un tema que preocupa al gobierno: el proyecto de la oposición que establece una nueva suspensión de ejecuciones hipotecarias. Finalmente, el proyecto no fue votado (era necesaria una mayoría especial), pero dejó a la luz otra alianza extraña: mientras toda la Cámara votó a favor de avanzar con el tema, el kirchnerismo sólo sumó a la negativa a los seguidores de Ricardo López Murphy. Una minoría que por la exigencia reglamentaria consiguió frenar el proyecto.
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La sesión de ayer comenzócomplicada para el kirchnerismo. Cuando los diputados consiguieron el quórum -no necesario porque se trataba de una sesión que venía de un cuarto intermedio pero en la que se debían comenzar a votar artículos de la Ley Antievasión II-, Eduardo Camaño pergeñó una pequeña venganza duhaldista. En el momento en que se llegaba al número necesario, pidió que se pasara lista.
No era una medida para comprobar la cantidad de legisladores presentes, sino para que quedara claro quiénes estaban en el recinto. Fue parte de la decisión del duhaldismo -por orden de su jefe político-de demostrar que no son parte del plan de desestabilización denunciado por Néstor Kirchner, dejando claro que todos los bonaerenses y radicales estaban presentes y que precisamente faltaban hombres del Presidente.
• Respaldo
No bien terminó ese episodio, el arista Eduardo Macaluse pidió que se considerara el proyecto que suspende por un año los remates y desalojos a deudores hipotecarios. Lo respaldaban duhaldistas, radicales, aristas, socialistas y los partidos de izquierda.
El proyecto -que tiene dictamen de las comisiones de Justicia, Finanzas y Vivienda, pero no de Presupuesto y Hacienda-necesita cubrir un paso para llegar a ser votado: que se habilite y así tomar estado parlamentario, lo que no se puede lograr automáticamente al faltarle el dictamen final de las comisiones.
Para eso el reglamento exige el voto de los tres cuartos de los diputados presentes aprobando su inclusión en la orden del día de sesión. Cuando el pedido se sometió a votación, el resultado fue sorpresivo. Aun sabiendo que Roberto Lavagna se opone de plano a un proyecto de este tipo, sobre los 183 diputados presentes, 123 votaron a favor y 56 diputados, en contra. Esa minoría, que alcanzó para no conseguir el número especial y frenar el tratamiento, se consiguió con 52 kirchneristas, 2 diputados de Compromiso para el Cambio (Jorge Vanossi y Federico Pinedo) y uno de Recrear (Hugo Martini), y el peronista Alberto Coto que, aunque bonaerense, como enlace con el Ministerio de Economía responde de lleno a Lavagna. «Se demostró la voluntad política de la mayoría de tratar el tema, pero un grupo hizo uso del reglamento para impedirlo», dijo el radical Mario Negri. Pero la derrota parcial -se anunció que en la próxima sesión habrá otro intento para conseguir votarlo- fue en realidad festejada por la oposición como una victoria. Pese al reglamento, se demostró que ante un tema conflictivo la mayoría de toda la Cámara sobre el kirchnerismo es abrumadora.
Pero ése no fue el único costo político que tuvo que pagar el gobierno. Ayer a las 14 se habían concentrado frente al Congreso todas las asociaciones de deudores en espera de la votación del proyecto. El reclamo que hicieron a los kirchneristas fue: «Que el Estado solucione la situación que él creó».
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