29 de noviembre 2004 - 00:00

El empleo público es más ventajoso

Causó curiosidad una nota del diario «Clarín» sobre la evolución de los salarios en la economía argentina que pareciera para justificar -sin base cierta- la ola de reclamos salariales de los empleados públicos poniéndolos como víctimas, cuando no lo son, con relación a los de las empresas privadas.

Sin embargo, el informe soslaya el hecho de que las remuneraciones del sector público se ubican por encima del promedio del mercado laboral privado. Datos del INDEC muestran que el ingreso medio de los ocupados a comienzos de este año se ubicaba en los 603 pesos, mientras que el de los asalariados públicos en 751 pesos. Es decir, 24,5% más a favor del empleado estatal.

Ahora bien, si se compara la remuneración promedio del sector público con la de los asalariados privados (sin contar al personal doméstico, que bajaría aún más el promedio) que era de 670 pesos, el diferencial a favor de los empleados estatales supera 12%.

Dicha brecha se amplía más todavía al enfrentar el ingreso medio de un asalariado público con el de uno privado no registrado (empleo en negro) que es de 408 pesos promedio. En este caso, el salario público es 84% superior al de un trabajador en negro.

• Ventajas

Todo esto, claro, sin contemplar las series de ventajas que tiene el empleo público, como mayores días de vacaciones, proveedurías y clubes subvencionados por el Estado, menor horario, menos exigencia laboral, estabilidad por ley, etcétera, y otras prerrogativas que constituyen, en sí, otra forma de ingreso no monetario que termina incrementando más aún el salario público por encima del privado.

Esta situación la conoce el ministro de Trabajo,
Carlos Tomada -aunque no lo exprese públicamente-, quien se ha opuesto a aumentos salariales masivos en la administración pública. Porque, según datos del propio ministro, los empleados más rezagados en el Estado eran los extremos de la pirámide salarial.

En el medio del escalafón sólo se requieren ajustes puntuales debido a que están en sintonía con lo que se paga en el sector privado. Siempre fue idea del ministro mejorar a los funcionarios de más jerarquía vía otros incentivos, dadas las restricciones de algunos decretos que obstaculizaban aumentos por encima del salario presidencial.

Mientras que a los estratos intermedios ofrecerles el blanqueo, dado que muchos se desempeñaban por contrato o por otra modalidad por la cual no poseían la ansiada estabilidad laboral del convenio estatal que permite, como en estos días, hacer huelgas sin riesgo.

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