El maíz supera a la soja como principal cultivo de Argentina

Economía

La soja dejó de ser la estrella de los campos argentinos y ahora el cultivo predilecto de los agricultores locales es el maíz. Los datos hablan a las claras, según las estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario en la próxima campaña se sembrará un récord histórico de 7,84 millones de hectáreas del cereal mientras que la soja caerá a 16,40 millones de hectáreas, el nivel más bajo desde el 2006, lo que marca el sexto año consecutivo de declive de la oleaginosa.

En tanto, en lo que respecta a la productividad de ambos cultivos, según las proyecciones de la entidad la cosecha de maíz 2021-2022 será de 55 millones de toneladas, mientras que la de soja alcanzará los 49 millones de toneladas.

Este fenómeno responde a múltiples factores, en primer lugar los ajustados stocks mundiales continúan empujando al alza las cotizaciones del maíz que ayer cerró en torno a los u$s216 por tonelada. En este contexto, los analistas remarcan que más cantidad de maíz de Argentina podría ayudar a abastecer el mercado mundial en un momento de baja oferta y altos precios. El gobierno de Estados Unidos recortó su perspectiva para la producción de maíz en el principal productor mundial en un 2,7% la semana pasada, de esta manera habría sostén para los valores internacionales en el mediano plazo.

Otra cuestión fundamental en el plano local pasa lógicamente por los derechos de exportación. Mientras la soja paga 33% de retenciones, el maíz por su parte tributa el 12%. Los márgenes de rentabilidad están en su mejor momento para el productor local que no duda en sumar hectáreas del cereal, mientras se muestra mucho más cauto con la soja.

Lo cierto es que este escenario también se traduce en números concretos porque el maíz se acerca cada vez más a la soja en cuanto al Valor Bruto de la Producción, es decir, la valoración de la producción de dichos cultivos sin descontar los costos intermedios de explotación. Para la campaña 2021/2021, en el caso de la soja el VBP alcanzaría los u$s15.086 millones, seguido por el maíz con u$s9.908 millones. Por su parte, el trigo cierra el podio con u$s3.630 millones.

Otro ítem fundamental es el maíz se benefició de las nuevas tecnologías desarrolladas en los últimos años por lo que los productores locales cuentan con un paquete tecnológico de punta para conseguir los máximos rendimientos e incluso sembrar más tarde que campañas pasadas, lo que se denomina siembra tardía. De esta manera se obtiene un mejor margen si las lluvias no acompañan la primera siembra, en definitiva se puedo diversificar el riesgo.

Justamente la tecnología es quizás el ítem clave que hace que el maíz se diferencie de la soja. En la Argentina la falta de una ley de semillas que promueva la inversión en tecnología y el uso de semillas fiscalizadas plantean un escenario complejo. Una minoritaria proporción de los productores locales pagan regalías por la tecnología y eso desalienta las inversiones en investigación y desarrollo, así como el lanzamiento de nuevas variedades aptas para estas latitudes por parte de las empresas que están afianzadas en la Argentina.

Según explican desde el sector agroindustrial la caída el área cultivada con soja y su nulo crecimiento de productividad en la última década no es una buena noticia para la economía argentina. Es que la industria del crushing local está trabajando con alta capacidad ociosa, incluso se importa grano desde Paraguay para abastecer las fábricas locales. Este marco plantea un fuerte desafío de cara a futuro porque el objetivo no es que el cultivo expulse a otras actividades sino que sume más productividad por hectárea y eso llega de la mano de un paquete tecnológico más eficiente.

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