26 de junio 2003 - 00:00

El mercado no quiere a Alan

El mercado no quiere a Alan
Sabemos que los operadores bursátiles no son en ninguna parte del mundo gente muy fina. Sabemos que son bastante infantiles en muchas cosas (por ejemplo, el rito de la "manteada" para los novicios es algo universalmente extendido).Tampoco suelen ser demasiado inteligentes (a pesar de la impresionante información de que disponen, raramente llegan a ser patrones). Sabemos que son proclives muchas veces a quedarse con el dinero ajeno o a mentir (basta ver los escándalos de los últimos años). Pero siempre pensamos que eran gente con algún grado de educación, aunque más no fuera para mantener las apariencias. A partir de ayer, eso cambió. Si bien ninguna de las dos grandes agencias noticiosas que transmiten desde el NYSE se atrevieron a mostrarlo, apenas los "anunciadores lumínicos" del NYSE mostraron que la Fed había dispuesto un recorte de sólo 0,25% en la tasa de Fed Funds, estalló el pandemonio. Pero esto no sería importante si no fuera porque no sólo mostraron su descontento con gestos e insultos verbales, sino que lo hicieron con lo que realmente duele, con el dinero. Así, un mercado que venía creciendo 0,57% según el Dow y 1,52% según el NASDAQ simplemente se desplomó. Pero lo peor no fue esto, sino que la tasa de los treasuries a 30 años salió disparada de 3,25% a 3,40%, casi gritando que el mercado no cree que este recorte sirva de mucho. Tal vez la imagen más fuerte del día la dio el diminuto presidente del NYSE, Dick Grasso, quien, mientras conducía la tradicional ceremonia del martillo, parecía como que se le escapaba una lágrima tratando de sonreír inútilmente a las cámaras. El de ayer fue el decimotercer recorte de tasas de la Fed. Con ese número, ¿queda mucho más para decir? (Nos olvidábamos: los operadores también son supersticiosos.)

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