Es evidente que el mercado accionario no se mueve ni cómodo, ni confiado, con un colchón de órdenes que solamente promete «sudor, trabajo, y sacrificio» en las plazas, para conseguir mejoras que lo alejen del riesgo de perforar el piso de 1.400. En la víspera, el tránsito se hizo sobrio entre los extremos, con mínimo que llegó a 1.408, un máximo en 1.427 y el cierre que se clavó en 1.423 puntos y dio 0,85% de suba a un Merval que pudo terminar sumando a una jornada previa de recuperación.
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Como queriendo encontrar su verdadero nivel actual, el mercado no cuenta con entusiasmos desmedidos y también parece más encalmado en lo que hace a la venta precipitada. De allí surge una figura de transición, que está en torno de los cierres de 2004 y reconstituyendo tejidos perdidos con el traumático mes de marzo.
El cúmulo de órdenes se ubicó en los $ 60 millones, dando también un corto paso adelante en lo que hace a liquidez del sistema. Una baja de 5% en el incorporado Banco Hipotecario se salió del marco, como la suba de 3% en Central Puerto. El resto, caminó por la medianía, soportando cierta corrección sobre los máximos y llevando adelante una semana que amanecía difícil. Con ambiente revuelto por cuestiones aledañas, la imagen de delicada calma prevaleció.
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