El Nación dará ahora créditos a largo plazo

Economía

En la carpeta de Felisa Miceli figuraban dos proyectos centrales del Banco de la Nación Argentina (BNA) para 2006: lanzar una nueva línea de financiamiento para la construcción de viviendas destinadas a la clase media/media baja y otra de largo plazo para proyectos de inversión.

Es esperable que ambas iniciativas tengan ahora un mayor impulso tras su designación al frente de la cartera económica. «Este año les dimos un fuerte impulso a los préstamos a las pymes, sobre todo, en el interior. Pero todavía tenemos una tarea pendiente para impulsar el crédito de largo plazo», explicó Miceli a este diario la semana pasada. En otras palabras, el Nación será utilizado como vehículo principal para darle fondos frescos al sector privado, sobre todo, en sectores considerados clave para impulsar la actividad como la construcción.

La posibilidad de extender el plazo de los créditos permitiría -en este contexto- impulsar más planes de inversión con financiamiento bancario, algo que en esta etapa casi no había existido.

Por supuesto, este rol deberá convivir con el vinculado a otros papeles, como la compra de dólares para mantener el tipo de cambio o la participación en licitaciones primarias para comprarle bonos al Estado a tasa que está por debajo del nivel de mercado, como sucedió recientemente en la licitación del BODEN 2015.

En sus casi dos años y medio al frente del Nación, una de las principales tareas que se propuso Miceli fue mejorar la cartera activa de la entidad, que arrastraba una mora superior a 40% tras la crisis.
Lo consiguió de la mano de distintos planes de renegociación con sectores que venían muy comprometidos, como el agropecuario. Hoy la cartera irregular del banco es de 13%. Aún está por encima del promedio del sistema, pero muestra una clara mejoría.

Hubo en el medio un fuerte cambio en la modalidad crediticia. A junio de 2003, sólo 11% del crédito al sector privado no financiero (esto excluye al Estado) estaba dirigido a las pymes. Ese porcentaje se elevó ahora a 51%, con un total de $ 3.400 millones. Asimismo, el monto total de crédito destinado a los privados (minoristas y empresas) aumentó más de 130% en dos años, pasando de $ 2.880 millones a $ 6.880 millones. Esta variación en el direccionamiento del crédito también generó una reducción en la participación del sector público dentro del total de activo de la institución hasta alrededor de 50%, contra 40% del promedio del sistema. Continúa elevado, pero es esperable que el principal banco público tenga mayor peso en el Estado que el resto del sistema.
Para Miceli, el principal problema que tuvo el BNA no fue la exposición en títulos públicos, sino los préstamos concentrados en grandes empresas, como ocurrió en los '90. El caso «testigo» que menciona para ejemplificar esta situación es el del grupo Yoma, que obtuvo créditos millonarios de la institución que nunca devolvió.

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