Los precios del oro cayó un 0,5% el viernes, en un reflejo del nerviosismo por la tensión entre un contexto de tasas de interés globales más flexibles y la posibilidad de que la Reserva Federal suba los tipos de interés en Estados Unidos antes de que termine 2016.
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Con este cierre, el contrato cerró con un declive de un 0,3% en la semana.
El oro se ha beneficiado significativamente -este mes alcanzó su precio más alto en dos años- porque los bancos centrales de las principales economías optaron por extender políticas más flexibles, lo que neutraliza el costo de oportunidad de mantener un activo que no devenga intereses.
Pero el dólar ha ganado terreno por los optimistas indicadores en los mercados laborales y de inflación de Estados Unidos, lo que ha acrecentado las expectativas de que la Fed eleve los costos del endeudamiento para fin de año.
"La gente cree que la situación internacional basta para impedir que la Reserva Federal actúe, pero hay algo de nerviosismo", observó Matthew Turner, analista de Macquarie.
"La asunción de que la Fed es más cauta ahora es seguramente correcta pues no pudo implementar el ciclo de subidas que quería, pero ser más cauta no es paralizada. Hay un leve ciclo de baja para el oro en este momento porque hubo una serie de buenos datos económicos en Estados Unidos", agregó.
En tanto, el Banco Central Europeo mantuvo el jueves sin cambios sus tasas de interés y los planes de política monetaria, pero dejó abierta la posibilidad de ampliar sus estímulos.
BNP Paribas revisó al alza sus pronósticos de precios del oro para 2016 y 2017, pero aclaró que conservaba el "sesgo negativo" en términos de tendencia por expectativas de que la Fed normalizaría las tasas y el dólar se mantendría firme.
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