17 de febrero 2005 - 00:00

El país creció 8,84% en 2004

El país creció 8,84% en 2004
La economía creció en diciembre pasado 0,6% y acumuló durante 2004 un crecimiento de 8,8%, según la evolución del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). La tasa alcanzada en diciembre, generalmente un mes estacionalmente expansivo, resulta inferior-a la de los dos meses precedentes.

Según el EMAE -una aproximación del comportamiento del PBI-, el nivel de actividad registró un incremento del 9,2% durante diciembre pasado en comparación con igual mes de 2003.


Con estos números, la economía argentina confirma en 2004 la recuperación lograda durante el año pasado y alcanza un período de crecimiento de once trimestres consecutivos.

• Secuencia positiva

El indicador en términos desestacionalizados muestra, sin embargo, una secuencia de nueve meses consecutivos de tasas positivas después de la caída registrada en abril pasado de 1,1%. Mientras que desde el punto de vista de la tasa de variación mensual (con estacionalidad) el registro de diciembre pasado acumula veinticinco meses de crecimiento consecutivos. Otro dato para tener presente es que el desempeño del EMAE de 2004 dejó un arrastre estadístico de aproximadamente 3,5% para 2005, lo que proyecta el crecimiento para este año entre 5,5% y 6%. De esta manera, el PBI para 2005 seguramente mostrará un crecimiento superior a 4% previsto por el Palacio de Hacienda en el Presupuesto.

Entre los factores que impulsaron la economía se encuentran la actividad industrial, la construcción y el comercio minorista y mayorista. Tras dos años consecutivos de fuertes subas, luego de la profunda crisis de 2002 (el EMAE cayó 10,9%), en el Palacio de Hacienda los funcionarios destacan que ya no se trata de un rebote, sino de un crecimiento sostenido.

La cifra oficial ubica a la economía argentina como la tercera en crecimiento en la región latinoamericana, detrás de Venezuela y Uruguay y por encima de Brasil y México.

Uno de los motores del crecimiento económico fue la industria que, favorecida por la devaluación, tuvo un fuerte aumento en el nivel de capacidad instalada. Incluso, algunos sectores trabajaron al máximo de su capacidad como el vinculado a la industria petrolera y la de metal básica. Según estudios privados, entre los sectores que más invirtieron para expandir sus plantas figuran la industria del papel, las editoriales, imprentas, y las fábricas que trabajan con minerales no metálicos --insumos para la construcción-y químicos. En tanto, otros rubros no necesitaron ampliar sus plantas más allá de que registraron un fuerte incremento en su producción como el caso del sector automotor.

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