El país puede ampliar mañana el mayor default de la historia
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El gobierno, entonces, en política internacional calculó mal el momento para un país chico como la Argentina introduciéndose en el medio de los intereses de las grandes potencias. Kirchner y el canciller Rafael Bielsa cometieron, en este sentido, el mismo error que en 1982 el general Galtieri y el entonces canciller Nicanor Costa Méndez: el de creer que en un conflicto de la Argentina con uno o varios países fuertes de Europa occidental el gobierno de Estados Unidos se va a poner de parte nuestra. No tiene sentido. Así nos fue en Malvinas por la mala apreciación.
Tampoco tiene sentido que Néstor Kirchner exponga desde la Presidencia de la Nación su teoría nueva del «imperialismo europeo», en contra del tradicional norteamericano para la izquierda criolla marxista. Exactamente al revés que el amigo de Kirchner, Domingo Cavallo, que en su última etapa ingenuamente quiso dar preferencia a Europa sobre Estados Unidos y, obviamente, no fue atendido. Tampoco Bernardo Grinspun, aquel ministro de Economía de Raúl Alfonsín que decía: «Si arreglo con el Club de París, puedo enfrentar al Fondo». Fallaron por eso de que somos demasiado pequeños y no gravitantes para interferir en las relaciones de los grandes países.
En definitiva, si Néstor Kirchner piensa así mal de Europa y bien de Estados Unidos (él y su esposa se proclamaron admiradores de Bill Clinton y su esposa Hillary y un modelo a seguir, por supuesto sin Monica Lewinsky), debió exponerlo y justificarlo antes en un libro ya que sólo haber rumiado en silencio esa teoría geopolítica tan revolucionaria desde la lejanía y magnitud de una provincia argentina sureña no es suficiente.
Además, las demoras para un acuerdo hicieron perder el mejor momento de tasas internacionales bajas (hasta hace 45 días) para negociar el repago de la deuda. Por caso, ante un menor interés financiero en el mundo podría haber logrado una quita y tasa baja. Ahora podría quedarse sin las dos cosas.
No negociar un acuerdo en término es negativo, casi una tosquedad administrativa en el plano internacional porque supone a los gobernantes ignorar las consecuencias. Ningún país todavía dejó de pagarle al Fondo Monetario así haya entrado en default. Le pasó a la Cuba castrista, al Vietnam del Norte comunista y al nacionalismo enfermizo de Alan García en Perú en los '80, por ejemplo. Siempre se termina pagando y más caro, salvo que uno quiera suicidarse como país. Un default completo -organismos más privados- es gravísimo porque aísla del mundo de la inversión y, entonces, hace más doloroso el futuro si en definitiva se paga porque en el interregno desapareció sin ganancia la inversión. La dictadura de Fidel Castro, que sacó del FMI a Cuba, nunca le pagó la deuda a la Argentina (unos 600 millones de dólares) pero sí al Fondo.
• Deseos impracticables
Queda la esperanza de que hoy el gobierno recapacite. Ya luchó bastante, con dignidad, con buenos deseos pero impracticables algunos. El presidente Kirchner no puede comprometer el futuro del país no pagando con reservas, como correspondería para seguir discutiendo sin default plantado. El tremendo superávit de divisas del comercio exterior argentino lo aísla de cualquier riesgo con el dólar. Más pierde imagen el Presidente si carga con un default que si contradice finalmente afirmaciones suyas. No debió ser imprudente. Una cosa era pensarlas y comentarlas en privado y otra dejarlas trascender. Además, algunas que parecen lógicas y humanas, no son de un estadista. Decir «pagar pero no caer en recesión porque así no podremos pagar nada» no es cierto si no pagar traerá peor recesión.
Se sospecha que el Presidente está mal aconsejado sobre consecuencias por el ministro de Economía Lavagna, siempre dispuesto a postergar todo -inclusive le ha mentido al Fondo y éste lo descubrió y advirtió- y el kirchnerismo no tiene suficiente experiencia para darse cuenta que lo halaga y apoya sus sueños el ministro pero acercándolo al precipicio. Hay funcionarios que no conocían que sólo Liberia -por ahora- es el único país que no le pagó la deuda al Fondo. Por otra parte, Nigeria, con la Argentina alternan el primero y segundo lugar, en cuanto a riesgo-país en el mundo, ambos en torno de 5.400 puntos. Es para pensar. Queda el día de hoy.




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