Una lápida a la semana les colocó el petróleo a los mercados de riesgo, en una performance que no solamente lució como espectacular en su escalada, sino por sorpresa. Y posiblemente, causó más estragos esto último que la marca de los diez dólares en la cotización. Porque la atención estaba dispersa en otras cuestiones y cayó un golpe a la mandíbula, sin advertencia previa.
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Y de tal modo, hubo que ir recogiendo víctimas, donde el Dow Jones estuvo entre los más perjudicados (mucho más, cuando surcó el aire predicción de un petróleo de 150 dólares para dentro de un mes, más o menos).
El indicador, que es padre de todos los demás, derrapó más de 3 por ciento el viernes. Con el Bovespa en caída más atildada, con 2 por ciento, para llegar al Merval que permaneció casi inmutable. Registrando baja muy tolerable, menos de medio por ciento, que pasó como una rueda normal.
Mínimo en los 2.172 puntos, con máximo de 2.195 y un cierre en los 2.179. Otra vez navegando en aguas profundas, pero más defendido el listado amplio que el de la nómina de las locales. Que, al quitar las petroleras, decreció casi 0,9% en el día.
Un total de sólo 16 títulos con aumentos, contra 54 plazas con descensos, hicieron más notoria la realidad de un día que no reflejó en el Merval a pleno. El volumen se comportó de modo aceptable, en los $ 70 millones y proveyendo liquidez adecuada.
Semana al suelo
La última fecha fue letal no sólo para la rueda del día, volteó a la semana y dejando cuentas negativas en todas partes. El Bovespa con 3,9%, el Dow Jones con 3,4% de caída (casi todo, el viernes) y, finalmente, un singular tránsito del Merval: que en esto también la sacó barata. No más de 1,2% de descenso semanal en la Argentina, que estaba más pendiente del campo que del petróleo. Y tener otro foco de atención, aunque delicado, esta vez le jugó a favor. La Bolsa, temblando.
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