Podríamos decir que los datos difundidos por el Libro Beige que elabora la Fed fueron el motor de la nueva suba accionaria. Pero, aun cuando lo que se colige de la información oficial es que la economía sigue avanzando sin grandes amenazas en el futuro, estaríamos mintiendo. En principio, porque es muy alta la probabilidad de que el mercado ya había descontado esa información. La mejor prueba en este sentido la dieron los bonos del Tesoro, que cerraron casi sin cambios con la tasa de 10 años en 4.591% anual. Si bien como ha venido ocurriendo el verdadero motor del mercado fueron los papeles tecnológicos, en la última media hora de operaciones, éstos sufrieron sin ninguna razón aparente un derrumbe que redujo a menos de la mitad lo ganado en el día. Ello no se sintió entre las Blue Chips que así terminaron en 9.588,46 puntos mostrando una mejora de 0,47% frente a 0,62% del NASDAQ. Pero más que la variación de los precios lo que hizo que la rueda de ayer sobresaliera de las anteriores, es el volumen operado que trepó a 1.650 millones de papeles en el mercado tradicional y unos impresionantes 2.340 millones en el electrónico. Finalmente podemos decir que el período de las vacaciones terminó y ya están todos los inversores a pleno. Por ahora la sensación predominante es que se sigue apostando por el rally (por esto dejamos de lado los argumentos de cuántas subas consecutivas tiene el NASDAQ o en el máximo de cuántas semanas estamos). De todas formas cuidado. Lo que se compró ayer fueron básicamente los peso pesado del mercado, algo lógico para quien recién arriba al mercado y no quiere perderse la «fiesta». En la medida que pase el tiempo, seguramente irán apareciendo las opiniones divergentes.
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