10 de junio 2003 - 00:00

El riesgo-país bajó de 5.000

El riesgo-país cerró ayer por debajo de los 5.000 puntos, su menor nivel en 12 meses. No es que haya un fuerte optimismo sobre la economía local, sino que todos los países emergentes están siendo beneficiados por compras de grandes operadores de Europa y de Estados Unidos. Los bonos «estrella» son los de Brasil y los de Uruguay, que vieron caer sus respectivos índices de riesgo-país hasta 55% en el año. Algunas apuestas se hacen sobre la Argentina, y como el volumen de negocios es escaso, se agigantan las variaciones porcentuales. Más allá de esta caída del riesgo-país, ayer a 4.938 puntos, hay varios aspectos que preocupan a tenedores de papeles argentinos. Por ejemplo, la continua emisión de deuda que hace Roberto Lavagna, no sólo de BODEN, sino también de BOCON para pagar juicios contra el Estado. A eso se suma la demora en renegociar los títulos que ya están en default.

El riesgo-país bajó de 5.000























Los títulos públicos argentinos están capitalizando los bajos rendimientos que predominan a nivel internacional: ayer registraron subas de hasta 9%, impulsados por las compras de inversores tanto locales como del exterior.

Ello empujó el riesgo-país por debajo de los 5 mil puntos, su menor nivel en más de un año. Concretamente, el indicador que elabora el JP Morgan ayer descendió 2,53% y cerró en las 4.938 unidades, su mínimo desde el 7 de mayo de 2002.

El buen desempeño de los títulos argentinos se apoya principalmente en el mayor flujo de fondos que está arribando a los países emergentes. Los datos en este sentido son elocuentes: desde principios de año, el riesgo-país de la Argentina cedió 21,6% y el de Brasil cayó 48,9%. Asimismo, el de Uruguay bajó 55,6% y el de México lo hizo 27,2%.

Este proceso, que se verifica con nitidez desde comienzos de 2003, se acentuó durante la semana pasada luego de que el Banco Central europeo decidió bajar la tasa básica (para préstamos a los bancos comerciales) a 2% anual. Además, ahora se espera que la Reserva Federal estadounidense adopte una medida similar a fin de mes y decrete un recorte de entre un cuarto y medio punto porcentual en el costo del dinero, que actualmente se ubica a 1,25% anual.

En este contexto, con tasas anuales que tanto en Estados Unidos como en Europa oscilan para los inversores entre 4% y 7% anual, los títulos públicos de países emergentes son una opción atractiva para aquellos dispuestos a asumir un mayor riesgo. En ese sentido, vale destacar que, según diversos informes privados que circulan en la City porteña, aun descontado un escenario (extremo) de renegociación con quita de capital de hasta 60%, los bonos argentinos actualmente arrojan retornos positivos en torno de 10% anual. Se trata de una cifra que es más del doble del 4,40% anual que hoy pagan los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años.

•Sin euforia

Ayer, lo mejor entre los bonos argentinos pasó por los Global. El que vence en 2031 ganó 9,2%, seguido por el 2018 y el 2008, que treparon 4,4% y 2,8% respectivamente. Por el lado de los BOCON, el PRO2 sumó 0,6%, mientras que el PRO4 se elevó 0,5%. La tendencia se repitió entre los BODEN: el 2008 sumó 1,6% y el 2012 aumentó 0,1%.

«No hay euforia, pero sí una mayor predisposición a tomar deuda latinoamericana y, en consecuencia, argentina», señaló Rafael Ber, de Argentine Research. De hecho, un dato no pasó inadvertido entre los operadores de la City porteña:
«En la pantalla del JP Morgan, todos los bonos argentinos marcan precio a diario en Londres, algo que no sucedía desde que se produjo la debacle, en diciembre de 2001», remarcó Ber, en alusión al mayor interés que están despertando los títulos locales.

Por su parte, Héctor Scassera, de Mercado Abierto, explicó que
la recuperación de los títulos responde «a una sobreventa de bonos argentinos que se dio durante la crisis que se desencadenó a partir de fines de 2001».

Si bien las bajas tasas internacionales están gatillando un flujo de capitales hacia la región, un efecto similar producen a nivel local la estabilidad del dólar y el retroceso en las tasas que ofrecen los bancos. Por ello, no extrañó que en las últimas semanas se evidenciara un progresivo incremento en los volúmenes operados en títulos públicos tanto en la Bolsa como en el Mercado Abierto Electrónico (MAE).

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