Hasta el año pasado, el llamado riesgo-país de la Argentina era un indicador seguido sólo por inversores, analistas financieros y economistas. Pero, desde hace un año, ha pasado a ser un indicador del cual está pendiente la opinión pública.
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Un sondeo realizado por el Centro de Estudios Nueva Mayoría durante el mes de junio en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, muestra que 29% cree que es muy importante que el riesgo-país baje para que crezca la economía argentina, 31% piensa que es importante, 7% que es poco importante, 8% considera que no es importante, para 6% es neutro y 18% responde no saber.
Es decir que 82% tiene una opinión formada sobre qué es el riesgo-país y 61% del total -que representan 74% de quienes conocen este indicador-, piensa que es importante o muy importante que baje para que la Argentina pueda salir de la depresión económica.
Que ocho de cada diez argentinos conozcan el indicador de riesgo-país y que seis de cada diez piensen que es importante o muy importante que éste baje confirma que el riesgo-país ha pasado a ser el «termómetro diario» con el cual la gente mide cómo anda la economía, como sucedía más de una década atrás con el precio del dólar, antes que se implementara la convertibilidad.
La escalada del dólar tenía efectos sobre la gente, como ahora los tiene el aumento vertiginoso del riesgo-país. Esto hace que los diarios y los noticieros, tanto de radio como de televisión, informen diariamente a la población acerca de en cuánto está el riesgo-país e incluso los días de tensiones en los mercados esta información se difunde hora a hora.
Pero no se trata de una verificación solamente social sino de un fenómeno que tiene incidencia sobre la economía.
•Desafío
Es que siendo el desafío central salir de la depresión económica y lograr para ello que la gente se decida a consumir, que baje el riesgo-país pasa a ser un factor importante para incidir en la confianza de los consumidores.
Si el riesgo-país se mantiene alto, es difícil que la gente se decida a consumir, en cambio si baja, las posibilidades de que consuma aumentan.
Con esta percepción social puede decirse que la baja del riesgo-país ha pasado a ser una condición necesaria, aunque no suficiente, para determinar decisiones de consumo individuales.
En conclusión, el riesgopaís se ha convertido en la Argentina en el indicador popular sobre la marcha de la economía, como sucedía antes de la convertibilidad con el precio del dólar paralelo; desde esta perspectiva, lograr que baje no es sólo hoy un hecho que incide en los mercados sino que influye en las decisiones de consumo directas de la gente y éstas son fundamentales para poder lograr quebrar la depresión económica que está viviendo el país.
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