El sector productivo analiza y se prepara para un nuevo presidente
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Elisa Carrió es el otro caso. Tampoco creen, por amplia mayoría, que pueda ser presidenta. La toman como un «pintoresquismo argentino». Con un solo economista cercano a ella, Rubén Lo Vuolo, con un posgrado en La Sorbona, con ideas entre moderadas y de izquierda más un misticismo que techa toda la actuación de Carrió creen que sería un desperdicio de tiempo analizarla ahora. Sólo se dedicarían a ella en caso de que estuvieran frente a un inesperado triunfo.
Los que sí analizan a fondo es a los tres restantes. Poco a Ricardo López Murphy porque es el más previsible de todos en cuanto a qué haría como presidente y frente al default de acreedores privados por casi 60.000 millones de dólares, además de innumerables problemas más.
El avance en intención de voto de López Murphy -el primero que lo destacó fue una encuesta de Ambito Financiero y ahora comienzan a destacarlo otros encuestólogos e, inclusive, la revista «Noticias» le dedicó una tapa- ha sorprendido agradablemente a los sectores productivos. Ofrece lo mismo que Carlos Menem, con menos experiencia política pero más coherencia y menos edad. Casi todas las empresas conocen cómo tendrían que discutir con un López Murphy presidente electo. Conocen bien sus acompañantes posibles, empezando por Manuel Solanet. Lo que les piden a asesores es algo distinto: consultar cómo podría gobernar con una fracción inicial de votos pequeña, quizá entre 20 y 24% -aunque podría colocarlo en un ballottage, con chance allí- frente a una realidad de que el peronismo se acercaría a 50% en primera vuelta, aunque dividido entre 3 candidatos.
Que a Anoop Singh, al entrevistarse con algunos candidatos en su última visita a la Argentina, le hayan bastado 35 minutos con López Murphy justifica que no se necesite mucho análisis. Por la juventud y futuro que representa López Murphy, a partir de una elección que ganara limpiamente, aunque sea por división del justicialismo, significaría que este economista sería el que más apoyo en lo inmediato recibiría del Fondo, de países y acreedores del exterior para darle tiempo a asentarse. Por tanto, sería el menos doloroso, en lo inmediato, para los argentinos cuando tengan que afrontar en serio la salida del default y superar la crisis. Saben, además, que López Murphy dejó muy buena impresión en las Fuerzas Armadas cuando fue ministro de Defensa como para evitar cualquier golpe de Estado «civil» como los políticos bonaerenses le hicieron a Fernando de la Rúa. Tienen claro que después de Carlos Menem, desde ya, el más apreciado de los candidatos por casi un millón de personas efectivas o vinculadas a esas Fuerzas Armadas es el hombre de «Recrear argentina».
Con Carlos Menem tampoco tiene duda el sector productivo sobre la línea de su gobierno. Aquí sólo estudian sus colaboradores. Creen que Oscar Salvi será su ministro de Justicia y Seguridad, y tal vez se le adicione a este ministerio Defensa para dar cabida al nuevo ministerio de Comercio Exterior. Saben que de una extensa lista de hombres -que conocen y, en detalle, (Ambito Financiero la publicó el martes pasado 8 de abril)- saldrá su equipo inicial para el área económica. Como muchos son jóvenes, se piensa que Menem, si llega a presidente, pondría como coordinador a un funcionario mayor, experimentado y capaz de un trato racional con el Fondo y acreedores. Creen que desempeñará un cargo importante en un gobierno de Menem el gobernador de La Pampa, Rubén Marín, que Alfonso Prat-Gay seguirá al frente del Banco Central y que es probable que el negociador con los acreedores externos sea Pedro Pou.
El otro candidato que analizan es Adolfo Rodríguez Saá. No gustan sus propuestas -casi ninguna de las 125 que anunció, la mayoría de las cuales directamente las consideran imposibles- pero con el sanluiseño, si llega a ganar la presidencia, puede ocurrir, creen, como con Menem en 1989, cuando sus propuestas preelectorales aterrorizaban pero llegado al poder giró totalmente a lo racional en su manejo de la economía. Creen que los economistas que muestra, Jorge Benalcázar, Pablo Challú, dejarían paso a otros que probablemente surgirían de los nutridos equipos de Menem. Entre éste y Rodríguez Saá observan la mayor afinidad entre los cinco candidatos. Se enfrentan, es obvio, en este proselitismo, pero son los que menos agresividad muestran entre sí.
• Denuncias
También es cierto que este sector tiene preocupación frente a la eventualidad de diferencia mínima entre candidatos -sobre todo para el segundo puesto si hay ballottage- que acarrearía quejas y denuncias de fraude, reales o inventadas. Creen la más «denunciera» a Elisa Carrió, aunque no la ven peleando el segundo puesto para que ocurra. Kirchner puede protestar menos ya que el acto comicial lo preside el oficialismo que lo apoya. Pero también temen maniobras del propio duhaldismo si los guarismos le dan mal.
El sector productivo teme que por protestas a los comicios se postergue la asunción de un nuevo presidente electo el 25 de mayo. Frente a un país y Parlamento ya parados por la próxima elección sería muy grave por la cantidad de problemas derivados a ese próximo presidente.




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