28 de octubre 2003 - 00:00

Embajador de Estados Unidos dijo que "habrá ALCA sí o sí"

«Veo una muy buena predisposición del gobierno argentino hacia las empresas de nuestro país.» Las palabras del flamante embajador de Estados Unidos, Lino Gutiérrez, sonaron como música a quienes lo escuchaban: se trataba de una treintena de presidentes, CEO's y altos ejecutivos de los principales grupos estadounidenses con inversiones en el país. Los empresarios habían sido convocados por la AmCham (Cámara de Comercio Argentino-Estadounidense), justamente para presentar en sociedad al nuevo diplomático. Gutiérrez concurrió al Marriott Plaza acompañado de su agregado comercial, Jim Wilson, y el segundo de éste, Perry Ball.

Entre otros, en la audiencia se vio a Gastón Wainstein (Wal Mart), Marcelo Lema (IBM), Mauricio Wior (Movicom), Juan Brouchou (Citigroup), Carlos Paz Soldán (Procter & Gamble), Alberto García Carmona (General Motors), Rodolfo Ceretti (Ford), María Marta Llosa (Coca Cola), y Alejandro Botán (GE).

Gutiérrez enfatizó que «habrá ALCA, sin ninguna duda. Quizás algunos países tendrán que decidir si entran o no, pero el ALCA es un hecho». La alusión a Brasil parecía casi obvia. El tema del acuerdo de libre comercio ocupó buena parte de la exposición de Gutiérrez (en realidad, un foro con preguntas formuladas por la platea), pero siempre en el mismo sentido.

También lo interrogaron sobre su visión del gobierno argentino: «No me parece que tenga pretensiones hegemónicas; creo que está acumulando poder, y lo hace bien». Agregó que la actual coyuntura económica mundial representaba «una enorme oportunidad para la Argentina y América latina en general; soy muy optimista respecto del futuro de la región».

• Presiones

Uno de los asistentes quiso saber qué pensaba de las supuestas presiones oficiales sobre un sector de la prensa. «Hace poco que estoy aquí, pero no advierto un fenómeno preocupante en este sentido. En general en muchos países hay alguna influencia que ejerce el Estado sobre la prensa a través del apoyo (o no) que se le da a nivel publicitario», esbozó Gutiérrez. Y si bien no hubo réplicas desde la platea (después de todo no se trataba de un debate), su visión no fue compartida por buena parte de los asistentes.

Antes de despedirse, el embajador reiteró que veía
«una excelente predisposición del gobierno hacia las inversiones y las empresas estadounidenses», sin especificar sectores o actividades que podrían verse favorecidas por esta actitud favorable que vendría de la Casa Rosada. Pero finalizó con un mensaje inequívoco: «Quiero que sepan que yo estoy aquí fundamentalmente para sacar la cara por ustedes; cuando tengan algún problema, tengan la certeza de que podrán contar con todo el apoyo de su embajador».

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