Efecto segunda ola: se frenó la recuperación del empleo privado

Economía

Después de tres meses consecutivos de mejora, en el cuarto mes del año cayó el nivel de empleo. La industria se sostuvo, pero empeoró construcción después de 8 meses seguidos de expansión.

La llegada de la segunda ola frenó la recuperación del empleo privado. Con la vuelta de las restricciones a la circulación, el nivel de empleo cayó 0,1% en abril respecto al mes anterior, luego de tres meses consecutivos de crecimiento del empleo asalariado registrado. En sintonía con la situación sanitaria, el Gran Buenos Aires fue la región más impactada y la construcción volvió a caer tras 8 meses seguidos de expansión. De todos modos, la industria siguió recuperándose, y las empresas tienen expectativas positivas.

“En los momentos donde se adoptan mayores restricciones a la movilidad, se produce una revisión de los planes de contratación de las empresas”, describió el último informe de la Encuesta de Indicadores Laborales, que publica el Ministerio de Trabajo, en base a encuestas a empresas. El resultado negativo de abril se explicó por una reducción del nivel de contratación de personal (-0,3%), mientras que el nivel de desvinculaciones se mantuvo constante, amortiguado por la prohibición de despidos y el REPRO.

Después de tres meses consecutivos de mejora en el nivel de empleo, la caída mensual de abril se explica por lo ocurrido en el Gran Buenos Aires (-0,2%), dado que en el interior continuó la mejora (+0,2%), que lleva cuatro meses seguidos. En el interior, el nivel de empleo se encuentra en el nivel prepandemia. El impacto en el Área Metropolitana se explica debido a la “implementación de mayores restricciones”, dado que a mediados de abril se cerró la actividad nocturna.

Sobre las diferencias entre GBA y el interior, Darío Romano, del Centro de Estudios Metropolitanos, explicó que un motivo tiene que ver con las restricciones y la movilidad, según distrito. De hecho, en abril, la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires tuvieron los mayores datos del país de permanencia de personas en sus hogares, según un estudio del CEP XXI. Para Romano, otra razón puede tener que ver con las políticas provinciales: “En la Ciudad hubo muy pocas políticas de apoyo a los sectores que explican gran parte del PBI geográfico, como comercio, gastronomía u hotelería”.

Con respecto al tamaño de las empresas, la caída mensual del nivel de empleo en abril se explica debido al impacto en las pequeñas empresas de hasta 50 empleados (-0,2%). En las grandes, la caída es menor (-0,1%), mientras que, en las medianas, de hasta 200 empleados, hubo una recuperación mensual (+0,1%). En términos interanuales, contra abril 2020, el mayor desplome también se da en las pequeñas empresas, con una caída del 1,7%, mientras que en las grandes fue de -0,1%, y en las medianas, una mejora del 0,2%.

El mayor impacto en las pequeñas empresas se debe principalmente a que tienen menor “espalda financiera”, según Cristian Bonavida, economista e investigador. Mientras que las medianas pueden seguir en pérdida, con mayor financiamiento y mejores tasas. Otro motivo está relacionado al nivel de tecnología según el tamaño, dado que a medida que una empresa es más grande, suele tener mayor tecnología. “Los calificados están ganando con esta crisis, es una recuperación en forma de K, los calificados son la pata que va para arriba, y los no calificados caen”, explicó Bonavida. En la composición de las bajas de empleos, pesan más los empleos no calificados y operativos, que juntos suman casi el 80% de las bajas.

Pese al empeoramiento del empleo en abril, la industria manufacturera fue la única rama de actividad donde se produce una mejora (+0,1%) mensual, mientras que la mayor caída se da en construcción (-0,5%), luego de 8 meses consecutivos de mejora. En la vuelta de las restricciones a la movilidad, la Ciudad cerró las grandes construcciones.

De todos modos, el informe resalta que puede haber una cierta estacionalidad en abril, dado que en ese mes se registró una contracción mensual durante todos los años desde el 2012 (a excepción del 2017). Además, destaca que las expectativas de las empresas son buenas: el 6,5% declara que no hará cambios en sus dotaciones en los próximos 3 meses, el 3,6% espera aumentar la dotación y el 2,9% la reducirá, por lo que el resultado es positivo (+0,6%).

También la cartera que encabeza Claudio Moroni resalta que el empleo registrado creció de manera consecutiva en los primeros tres meses del año. De hecho, solo en marzo de sumaron 20,2 mil trabajadores a las empresas privadas, “la mayor tasa mensual de crecimiento desde junio de 2015”. Con respecto al piso de julio del año pasado, ya se recuperaron 150 mil empleos, aunque faltan casi 100 mil para volver a marzo del año pasado, según publicó Luis Campos de la CTA.

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