Preocupación, expectativa y hasta esperanza: entre estas tres sensaciones se mueven las opiniones del empresariado nacional en relación con la victoria de Luiz Inácio Lula Da Silva.
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En este sentido, hubo dos posiciones bien claras: quienes aceptaron opinar «on the record» en general se expresaron en términos favorables respecto del candidato ganador; en cambio, quienes no ven con buenos ojos la llegada de un político de izquierda al poder en la principal economía de la región eligieron el anonimato para decirlo. Veamos:
• Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat Argentina y dirigente de ADEFA: «Lula va a tener que decidir si quiere ser Tony Blair o un loquito de izquierda.Yo, personalmente, tengo grandes esperanzas de que tenga como ejemplo de lo que no debe hacerse lo que sucedió en la Argentina entre el 20 de diciembre y el 20 de enero...». En relación con la posibilidad de que una administración de izquierda se vuelque al proteccionismo y hasta al aislacionismo, Rattazzi dijo: «Es difícil que Brasil sea más proteccionista que ahora; los camiones pasarán de pagar 20% de arancel a 35% en tres años. De todos modos, no creo que Lula tenga espacio para cambiar demasiadas cosas: ellos tienen políticas de Estado, y las instituciones se mueven de acuerdo con esas grandes guías que, por lo general, no se alteran con los cambios de gobierno».
• Roberto Feletti, presidente del Banco Ciudad, admitió que «Lula presidente es una idea que me entusiasma; en el corto plazo es muy probable que se aplique en Brasil un plan de expansión del mercado interno; esto será bueno para nosotros porque elevará las compras de combustibles y alimentos. De hecho, creo que la llegada de Petrobrás a la Argentina tiene que ver con esta probable expansión. Por otra parte, el modelo brasileño, que hoy precisa integrar a los sectores sociales más sumergidos, hace hasta 'necesario' un presidente como Lula».
• Un colega de Feletti -pero de un banco extranjero-se manifestó en términos más o menos similares: «Creo que va a hacer lo que hay que hacer para seguir relacionado con el mundo. Por eso va a cumplir lo que firmó con el Fondo, pero también va a mirar el tema social. ¿Si está bien? Y, si lo hubiéramos hecho acá antes, no tendríamos los problemas que tenemos ¿verdad?. Pero, por su ideología, siempre está el peligro de que 'descarrile'...». El banquero no teme que el lapso que mediará entre la primera y la segunda vueltas paralice la economía de Brasil.
«Lula ya está trabajando para conseguir los tres o cuatro puntos que le hacen falta, y en cuanto los consiga se acaba la incertidumbre. ¿Qué pasará en la relación bilateral? «Cree que es el personaje ideal para instrumentar políticas en común de cara al resto del mundo. Mire: no hay que tenerle tanto miedo; después de todo, Felipe González hizo los cambios más revolucionarios en España y era socialista...»
Munir Madcur, vicepresidente de la Cámara Argentina de la Construcción, tiene «grandes dudas sobre Lula». El empresario dice que «se parece más a Ricardo Lagos que a Tony Blair o a Hugo Chávez. Pero su condición de izquierdista puede obstruir la llegada de capitales a Brasil en los próximos años, o hacer que los que están se vayan. Y eso sería muy malo para nosotros, porque sólo una fracción de esos capitales podría venir a la Argentina, y eso sólo si somos capaces de poner en orden nuestra propia situación política».
• Un alto ejecutivo de una tecnológica con negocios a ambos lados de la frontera dice que, «a pesar de ser socialista, espero que no deje de cumplir con sus compromisos (Mercosur, FMI). ¿Si va a crecer el proteccionismo en Brasil? Por lo que charlo con mis colegas allí, ni siquiera un izquierdista como Lula conseguirá torcer la marcha de la economía y de la democracia. Prueba de ello es que él tiene un programa económico serio, algo impensable para la izquierda argentina». El funcionario admite que «quizá quienes deben estar más preocupados son las empresas que participaron en recientes privatizaciones, como las telefónicas o los bancos. Habrá que ver cómo se comporta Lula respecto de estos procesos».
• Alberto Alvarez Gaiani, presidente de COPAL, admitió: «No lo conozco más que por lo que me comentan mis colegas brasileños. Pero Fernando Henrique Cardoso me dijo hace una semana, cuando viajé acompañando a Eduardo Duhalde, que tenía un buen concepto personal de Lula pero lo preocupaba el entorno. Espero que no haya grandes cambios en el Mercosur: sería suicida no seguir fortaleciendo la alianza regional».
•Resumen
Quizá la posición del empresariado argentino pueda resumirse en: «No sabemos qué va a pasar, pero esperemos que sea bueno».
En este sentido, hace algunos días -antes de las elecciones-, Luis Pagani (CEO de Arcor y presidente de la Asociación Empresaria Argentina, AEA) había dicho que «las propuestas económicas de los tres candidatos principales prácticamente no presentan diferencias.Y creo que en función de este factor no se producirán desvíos importantes, gane quien gane. En esto, veo a Brasil más previsible que la Argentina». Lo dicho: esperanzas, expectativas, preocupación.
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