Volvieron las fiestas: este año, al contrario de lo que sucedió en 2001 y en 2002, las empresas parecen tener qué festejar; por eso, desde hace ya un mes, es prácticamente imposible conseguir un salón libre para organizar un festejo «corporate». El incremento en alquileres de espacios para eventos ronda -según el lugar- entre 35% y 100% más respecto del año anterior, cifra que casi se duplica en relación con 2001. Hay que recordar, obviamente, que el 20 de diciembre de 2001 el país ardió en llamas, y el año pasado el pesimismo era mucho mayor que al cierre del presente ejercicio. Ahora, el humor de los empresarios parece permitirles compartir un rato de jolgorio con su personal, sus proveedores, sus clientes...
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Estos ratos no son baratos: un cubierto «cocktail» (de parado, buffet) cuesta entre $ 50 y $ 120, dependiendo del lugar y el servicio prestado. Esa cifra puede duplicarse si se habla de almuerzos o cenas, también en función de lo que se ofrece de comer y de beber. Si se considera que un evento empresario reúne al menos 200 personas, el piso es de $ 10.000; en la otra punta, el cielo es el límite (o en su defecto, el presupuesto del Departamento de Relaciones Públicas). A eso, obviamente, hay que agregarle -si corresponde- disc-jockey, luces, números musicales en vivo, algún cómico... Pero no todo pasa por los elegantes salones de los cinco estrellas o los predios ad hoc: ya está costando encontrar mesa en los restoranes («top» o de los otros) para lo que resta de diciembre.
«No quisimos llamarlo 'fiesta' sino 'despedida del año' porque tuvimos que hacer ajustes, despedir gente, cerrar sucursales... Sin embargo, internamente, la gente empezó a llamarlo 'la fiesta de fin de año', y así quedó...», dijo a este diario el CEO de un banco que volvió -después de dos diciembres-a convocar a todo su personal (con cónyuges y novios/as) a comer, charlar y bailar en un evento de casi 1.000 personas. El ejemplo vale como tal: casi todas las organizaciones grandes y medianas están haciendo «algo» para despedir un año que había empezado con temores y cierra -para muchas de ellas-con perspectivas más optimistas. «El jueves se fue la Conferencia Industrial de la UIA a media tarde (800 personas), y a la noche tuvimos la fiesta de Hewlett Packard para 700 personas. Así será todo diciembre», dice Gustavo Cinosi, copropietario del Sheraton Pilar. «Tenemos los salones ocupados casi a 100% de lunes a lunes, y se nota una mejora no sólo cuantitativa sino cualitativa: la gente está gastando más en sus fiestas, y si el año pasado servían pollo de plato principal, este año sirven lomo».
Por su parte, Andrea Rymberg, de Punta Carrasco, se entusiasma: «Estamos a full como hacía tiempo no pasaba. Hasta el lunes, que fue feriado, tuvimos eventos porque no había fecha disponible».
Desde el Sheraton Buenos Aires, Cecilia Bauzá da cifras parecidas: «Hasta el día 23 tenemos prácticamente todo lleno, y 90% son eventos empresariales. En diciembre, la proporción de fiestas de empresas crece, pero este año estamos en 90%. Los empresarios tienen más ánimo de celebrar, porque parecería que las perspectivas son mejores que en 2002».
En el Alvear Palace, su colega Cecilia Nigro se sorprende: «Por primera vez hay eventos empresariales para después del 23 de diciembre; tenemos reservas grandes hasta el 29. Hasta esa fecha, habrá casi 100% de ocupación, salvo algún salón chico. ¿La suba respecto del año pasado? 30% de incremento».
Por su parte, Marcelo López, director de marketing de la Sociedad Rural, dice que hasta este año lo clásico era alquilar el restorán central. «Era el único espacio para eventos, pero tuvimos que habilitar otros por la demanda. Por caso, el Pabellón Ocre, que tiene 5.000 m² libres, fue usado por una automotriz para presentar sus nuevos camiones; otra empresa -de medicina prepaga- hizo su fiesta anual allí para 2.400 personas.» El ejecutivo aclara que «no puedo decir con exactitud cuánto fue el incremento, porque habilitamos espacios nuevos, pero andamos al menos en 100%».
Finalmente, Héctor Gargiulo, gerente general del Tattersall de Palermo, asegura: «Estamos con los mismos niveles de ocupación del año pasado. La diferencia es que las reservas en 2002 se terminaban de hacer días antes del evento, porque había mucha incertidumbre; este año, ya en junio teníamos 80% de las fechas vendidas».
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