En agosto subirían las tarifas eléctricas
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Julio De Vido
En favor de esta versión, se menciona que por la postergación del aumento -debió haber sido en febrero- hay demora en las obras comprometidas de Edenor y el malestar del Sindicato de Luz y Fuerza porque las distribuidoras le vienen sugiriendo que, sin aumento de tarifas, no pagarán el aumento salarial de 20% pactado para abonar desde julio.
El criterio oficial que más se escucha es que «el precio de la energía es el que está descalzado, porque la última suba fue en 2002, y después quedó congelado».
Las distribuidoras del área metropolitana, dicen las mismas fuentes, ya tuvieron aumentos para el sector no residencial que les permitió equilibrar las cuentas.
Según estimaciones privadas, el cliente residencial paga 15 dólares por el megavatio (1.000 kilovatios), mientras en Brasil el precio es de 500 dólares. De acuerdo con esas opiniones, el valor de la energía se mantuvo congelado seis años en la Argentina, mientras en el resto del mundo acompañó la evolución del precio internacional del petróleo, y aquí hubo que recurrir a la importación de electricidad de Brasil y de gasoil y fueloil para las generadoras térmicas.
La suba en el valor de la electricidad -el producto regiría para los usuarios de todo el país, residenciales y no residenciales.
El proyecto que todavía requiere una definición final apunta a una suba promedio para clientes residenciales de 15% en la tarifa final. Habría subas escalonados para los hogares según el nivel de consumo.
Es posible que para los que tienen un consumo de 0 a 300 kilovatios no haya suba, que la misma sea de 5% a 10% en tarifa final para los que utilizan entre 300 y 600 kilovatios, de 10% a 15% para los gastan entre 600 y 900, y de 15% a 20% para los hogares con consumos superiores a 900 megavatios.
El esquema de utilizar el nivel del consumo como base para el aumento tiene el costado débil de que un usuario de alto poder adquisitivo que viaje seis meses o tiene una casa en un country que usa poco, podría terminar pagando menos que un hogar pobre que se calefacciona con electricidad porque no tiene gas natural. No obstante, todas las otras metodologías estudiadas, como la ubicación geográfica, terminaron resultando muy complicadas o inequitativas.
Un dato preocupante para el gobierno es que Cammesa arrastra un déficit de $ 6.000 millones, entre los que se incluyen más de $ 1.000 millones de deuda con las generadoras. Esto se debe a que todos los ingresos que percibió la compañía presidida por el ministro Julio De Vido, terminaron dirigiéndose a la importación de electricidad y de gasoil, dos productos que deben pagarse al contado.




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