28 de diciembre 2001 - 00:00

En enero se vuelve a negociar con FMI

Adolfo Rodríguez Saá se comunicó ayer telefónicamente con la números dos del FMI, Anne Krueger, y le pidió "paciencia" para que la Argentina supere la crisis por la que atraviesa. El mandatario le explicó que antes de retomar el pago de la deuda debe "solucionar la emergencia social" que se instaló en el país. Sin embargo, se acordó reanudar formalmente las conversaciones a mediados de enero. Vendría una misión al país para esa fecha y en el gobierno esperan tener confeccionada para entonces una propuesta para los acreedores.

El presidente Adolfo Rodríguez Saá le pidió ayer «paciencia» al Fondo Monetario Internacional (FMI) para que la Argentina pueda salir de la crisis por la que atraviesa, y aclaró que primero se debe «solucionar la emergencia social» para luego retomar el cumplimiento de las obligaciones externas.

El mandatario le hizo estas afirmaciones a la número dos del FMI, Anne Krueger, con quien se comunicó para agradecerle la carta de apoyo que en horas de la mañana recibió por parte del titular del organismo, Horst Köhler.

«El llamado fue en respuesta a la carta enviada por el FMI, porque queremos que la suspensión del pago de la deuda no signifique una ruptura con el mundo, sino un pedido de comprensión con el mundo», señaló el Presidente.

Lo cierto es que el gobierno se comprometió ante el Fondo a reanudar formalmente las conversaciones a mediados de enero
, aunque aún no se definió si será a través de una misión del FMI que llegará a Buenos Aires o con la visita de funcionarios de Economía a la sede de la institución en Washington. Así se busca ganar tiempo mientras se define el plan que se les presentará a los acreedores externos.

Con todo, el FMI rompió ayer el hermético silencio que había mantenido desde que la Argentina se declaró en cesación de pagos y afirmó que está «listo» para trabajar con el nuevo gobierno.

En una carta enviada al Presidente, Köhler señaló que el organismo de crédito «está listo para trabajar de cerca junto con el gobierno, para desarrollar una solución sustentable a los problemas económicos argentinos».

Una de las versiones que ayer circulaba por los pasillos de la Casa de Gobierno era que el FMI estaría dispuesto a desembolsar fondos por 30.000 millones de dólares a cambio de que el gobierno argentino presente un plan económico que mantenga los avances logrados en los últimos años en materia de liberalización comercial y desregulación, e incluya un «ajuste creíble» en el gasto público.

En la carta de tan sólo dos párrafos, Köhler felicitó al «nuevo presidente» y expresó su
«más profunda pena por los trágicos eventos del pasado reciente», en alusión a las víctimas de los saqueos y desbordes ocurridos en Plaza de Mayo. El texto fue difundido en Casa de Gobierno por el jefe de Gabinete interino, Luis Lusquiños, quien indicó que el documento «marca la apertura del diálogo entre el Fondo Monetario Internacional y la República Argentina».

«Este es un comunicado muy corto, muy conciso e inicia la apertura del diálogo a partir de la decisión soberana que tomó la República Argentina de suspender el pago de la deuda extern
a», recalcó Lusquiños.

Consultado sobre la fecha estimativa en que se podrían iniciar las conversaciones formales con el FMI Lusquiños se limitó a responder que ello ocurrirá «en el momento que corresponda y que se considere oportuno, que no va a ser antes de mediados de enero».

Además, negó en forma rotunda que el FMI haya impuesto algún condicionamiento para reanudar las conversaciones.

Por otra parte, durante la mañana el ministro de Relaciones Exteriores José María Vernet adelantó que el gobierno tratará de obtener el apoyo de otros países antes de renegociar la deuda con sus acreedores. «La negociación no se va a empezar directamente con los acreedores. Nosotros estamos reclamando el apoyo de los gobiernos. Con el apoyo de los gobiernos recién nos sentaremos a empezar a reprogramar el tema de la deuda», dijo Vernet.

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