9 de enero 2002 - 00:00

En la Argentina el traslado a precios será mucho mayor

"A diferencia de la experiencia brasileña, parece que en el caso argentino están dadas las condiciones para que el traslado a precios de la devaluación sea mucho más alto, en un sistema de flotación. Llegando rápidamente a un estado de hiperinflación", estima Juan Soldano Deheza, economista de la consultora brasileña Cátia Vasconcelos.

Opina que la Argentina debería ir hacia un esquema de «metas inflacionarias» como nueva ancla económica, similar al que usa Brasil y que cuenta con el beneplácito del FMI. Según Soldano, el éxito del esquema brasileño se sustenta en una férrea y transparente política monetaria, y en la Ley de Responsabilidad Fiscal, que puso en caja a todos los niveles de gobierno municipal, nacional y estadual. «Y por sobre todas las cosas, en el respeto a las reglas de juego y al marco normativo», agregó. En diálogo con este diario, Soldano explicó cómo fue el proceso de la devaluación del real del '99 (desatada por el default ruso y el de Minas Gerais) cuando fueron a la flotación y sus pronósticos tras la salida de la convertibilidad de la Argentina.

Periodista: ¿Qué enseñanzas dejó la devaluación del '99?


Juan Soldano Deheza:
En primer lugar, el bajo impacto que tuvo en los precios. Esto se atribuye a la brecha entre el PBI potencial y el real (varios meses de recesión); a la sobrevaluación del real; y a un bajo nivel inicial de inflación. Además, el sistema de precios administrados fue un dique de contención al impacto inflacionario.

•Supermercados

P.: ¿Hubo otros factores que contuvieron la inflación?

J.S.D.:
Sí, uno fue el comportamiento de los supermercados, que se resistieron a aceptar aumentos de precios, lo que obligó a las empresas a absorber la mayor parte del aumento de costos. La rigidez de los supermercados fue tal que algunas marcas de primera línea literalmente desaparecieron de las góndolas durante días. También el bajo grado de indexación al dólar de la economía brasileña, porque culturalmente los brasileños no piensan en dólares; y el bajo grado de apertura de la economía (14%) al momento de la devaluación ayudaron al menor impacto.

P.: ¿Ve similitudes hoy con el caso argentino?


J.S.D.:
Hay cuestiones iniciales que se reproducen, incluso con un mayor grado de intensidad en la Argentina. Por ejemplo, el gap entre el PBI potencial y el real es mayor (4 años de recesión); una mayor sobrevaluación del peso (el tipo de cambio real histórico es $ 0,79); y un bajo nivel de inflación. También hay otros factores, como la concentración de ventas en supermercados y el bajo grado de apertura de la economía. Pero, si bien el conjunto de estos elementos parecería apuntar a que al salir de la convertibilidad hacia la flotación, el impacto de la devaluación sobre precios sería bajo, hay otros elementos del marco político e institucional absolutamente diferentes.

P.: ¿Como cuáles?

J.S.D.: Más allá de que las tarifas públicas estaban dolarizadas, hay un gran espacio de conflicto en el sector privado por los contratos dolarizados. En la Argentina el dólar es medio de pago y reserva de valor. Los argentinos piensan en dólares y tienen memoria inflacionaria derivada de los años '70 y '80, y de las hiperinflaciones del '89 y del '90. A esto se suma que el sistema financiero está en una posición frágil debido a la corrida de depósitos. El país se encuentra en moratoria declarada de servicios de la deuda externa e interna. Además, la caída de la recaudación fiscal de los últimos meses, unida a la fuerte contracción de la actividad, no permite prever, para el corto plazo, la posibilidad de obtener superávit primarios significativos. Por lo tanto, no existen recursos fiscales genuinos que permitan hacer una política de compensaciones entre ganadores y perdedores como consecuencia de la flotación del peso. Es un cóctel complicado.

P.: ¿Cuál fue el pase de la devaluación a precios en Brasil?


J.S.D.:
La devaluación del primer año fue de 65%, y el aumento a precios apenas fue de 8% en minoristas y 29% en mayoristas. Al cabo de tres años, el dólar aumentó más de 100%, y los precios crecieron 24% en minoristas y 61% en mayoristas.

P.: Entonces, su pronóstico es que en la Argentina la historia será al revés.


J.S.D.:
Así me parece. Aquí el traspaso a precios de la devaluación será mayor.

P.: Me recuerda la historia de la devaluación del real.


J.S.D.:
A fines del '98 la percepción de una fuerte debilidad política del Ejecutivo en su relación con el Congreso, pese a la abrumadora reelección de Henrique Cardoso, más la actitud del gobernador de Minas Gerais de declarar el default de un bono externo, detonaron una fuerte corrida contra el tipo de cambio, provocando una importante pérdida de reservas internacionales. A partir del 15 de enero del '99 dejaron flotar el real. En quince días el dólar pasó de 1,2 a 1,98 real.

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