Es fuerte la demanda de locales en alquiler
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Liderado por cadenas especializadas en pastelería, cafetería y pizzería -entre otros rubros-, este segmento del mercado basa su éxito en la selección de ubicaciones estratégicas: esquinas de alta circulación peatonal, cruces de avenidas emblemáticas y locales próximos a las bocas de subte, son las localizaciones más requeridas por la demanda.
También resulta clave que el local sea fácilmente visible por el peatón y el automovilista, que tenga una superficie total de entre 70 y 300 m.2 cubiertos y que sea apto para uso gastronómico, aprobación que debe figurar en el reglamento de copropiedad, siempre que la unidad forme parte de un edificio residencial. Entre tanto, los locales más buscados son aquellos que tienen un sistema de ventilación denominado «salida a cuatro vientos», instalación que transporta los malos olores hacia la terraza del edificio por medio de un tubo de acero que recorre la medianera.
Producto de la adaptación a los nuevos requerimientos del mercado, este tipo de negocios dinamizó algunos tramos de las arterias comerciales más importantes de la Ciudad, al tiempo que se transformó en uno de los segmentos con mayor demanda de locales.
En Barrio Norte, por caso, «casi la totalidad de las operaciones están vinculadas con el alquiler de locales para gastronomía. Por eso, las unidades con menos de 50 metros cuadrados prácticamente no tienen demanda», señaló Leopoldo Peirano, titular de Peirano
Allí, el alquiler de un local de 270 m2 ubicado en Arenales y Austria asciende a 5.000 pesos mensuales, mientras que en Santa Fe y Coronel Díaz, la locación de una unidad de 80 metros cuadrados promedia los 12.000 pesos mensuales. Esta dispersión de precios no sólo rige para ese cotizado barrio porteño. En el microcentro, por ejemplo, un local de 200 m2 sobre la calle Reconquista alcanza los 13.000 pesos mensuales y decae a 3.000 pesos/mes si está ubicado en calles con menor circulación y escasa categoría edilicia. Para el operador Eugenio Maschwitz, gerente de la firma L.J. Ramos, un negocio es rentable «si el valor del alquiler no supera 10 por ciento de la facturación».
Sin embargo, en el caso de las ubicaciones de mayor calificación «no siempre se encuentran alquileres acordes con los valores que estos comercios pueden soportar», admitió el agente. De allí que, la circulación y el valor de la renta son las dos variables más analizadas por los locatarios antes de definir una operación.
Por lo general, muchos comerciantes desisten del alquiler de un local en esquina a cambio de una renta que les permita recuperar la inversión inicial, capital que -según precisó el operador Armando Pepe- «promedia los 1.000 pesos por metro cuadrado».
En el caso de las franquicias -de gran desarrollo en el segmento de las cadenas de cafeterías y pastelerías-, la inversión inicial debe estar en sintonía con las exigencias de la empresa franquiciante. Entre otras cosas, los locatarios «deben afrontar el pago de la marquesina, los uniformes, las instalaciones y la decoración estipulados en el contrato y, en algunos casos, para hacer frente a desperfectos menores que vayan surgiendo, a condición de recurrir al servicio de los técnicos designados por la cadena», explicó Peirano.
Asimismo, es habitual que frente al fracaso comercial de una filial, la empresa que otorga la franquicia efectúe un contrato con otro locatario sin cerrar las puertas del negocio, «situación que para el consumidor pasa totalmente desapercibida», acotó el operador.
Estas cadenas, que redefinieron el concepto tradicional del bar, la confitería y el restorán, compiten así por captar un público limitado por la crisis económica.
Al tiempo que, con cada habilitación contribuyen a dinamizar el mercado de los alquileres comerciales.



