Finalmente, la constructora de origen español Dragados y Construcciones SA (Dycasa), en sociedad con su «hermana» Dragados Obras y Proyectos, se adjudicó la extensión de la línea A de subterráneos, al presentar la menor de las cinco ofertas económicas que se abrieron ayer. La UTE Dragados/ Dragados aventajó al grupo Techint, a Benito Roggio (la actual concesionaria de la red de subtes), a la sueca SADE Skanska y a José Cartellone SA. El grupo ganador ofreció hacer la obra -que comprende casi tres kilómetros de vías subterráneas y las estaciones Puán, Carabobo, Flores y Nazca- por $ 95.276.634,36, casi doce millones por debajo de lo presupuestado por el Gobierno de la Ciudad para el proyecto. Lo siguieron en este orden Cartellone ($ 97.390.945), Roggio ($ 103.322.140), Techint ($ 105.791.151) y Skanska ($ 119.973.596). El presupuesto original era de $ 107.400.000.
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Fuentes del sector atribuyeron la posibilidad de haber realizado la oferta más baja al hecho de que Dycasa está actualmente construyendo la línea H (la transversal que atravesará la Ciudad por debajo de la avenida Pueyrredón); es obvio, entonces, que ya contaría con el personal, el obrador y las maquinarias para hacer la extensión de la A en forma simultánea, con lo que buena parte de sus costos fijos de arranque ya están amortizados. «Hacer un obrador en esa zona de la Ciudad sale una fortuna; ellos ya lo tienen (cerca de la vieja quema) y ese costo no deberán afrontarlo», dijo un alto ejecutivo de una de las empresas perdedoras.
Llamativamente, el único ejecutivo «top» de las oferentes presente en la apertura de los sobres fue Enrique Huergo, quien tuvo un auspicioso debut como presidente y CEO de Dragados: el miércoles anterior se informó a la Bolsa su designación en ese cargo. Evidentemente, la constructora española esperaba ganar. En el acto estuvieron también el intendente porteño, Aníbal Ibarra; su secretario de Infraestructura y ex titular del Banco Ciudad, Roberto Feletti; y el presidente de Subterráneos de Buenos Aires SE (SBASE), Edgardo Kutner.
• Plazos
Las obras serán pagadas por el municipio con fondos propios, y se llevarán a cabo a lo largo de 42 meses; la primera etapa (hasta la estación Carabobo) deberá estar lista en 2007 (no se especificó en qué momento de ese año); el resto se habilitaría un año después. Con esta ampliación, la línea A (la más vieja de la Ciudad) alcanzará casi los diez kilómetros. Las cuatro nuevas estaciones (que se sumarán a la actual red de 14) tendrán escaleras mecánicas exteriores e interiores, ascensores y equipamiento para el acceso de discapacitados.
Ibarra aprovechó el momento para prometer que «estamos buscando financiación internacional para hacer otras líneas de subterráneo». Por su parte, Feletti remarcó la importancia de la extensión de la A para la zona oeste de la Ciudad. Habrá que ver si esta intención se corresponde con la realidad: el fracaso del premetro (que va desde Lafuente y Avenida del Trabajo hasta Villa Lugano) parecería contradecirlo. El «trencito», pensado para desarrollar esa parte de la Ciudad, es hoy casi un tren fantasma.
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