He aquí algo que estaba latente, si bien no había sucedido en las últimas ruedas. Ese desenganche del Merval, de todo y de todos, resultó corroborado de dos formas en la víspera: a) de modo contundente, en el contraste; b) con claro perjuicio, esta vez, para Buenos Aires. Y es sencillo observarlo, cuando en la jornada se produjo un brillante repuntar del Dow Jones -nada menos que 4,5% en una rueda, y a pesar de «octubre»- el NASDAQ lo secundó, con el también importante 3,6%. Mientras, los satélites regionales se asociaban con niveles de 4%, hacia arriba, en México y en Brasil. ¿Quién fue el «patito feo?»: nuestro recinto porteño, que no pudo libar ni un sorbito del precioso jugo que, ayer, rendían las otras plazas. El Merval «clásico» retrocediendo en 0,31% y, algo menos, el «argentino».
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Todo como para cotizar a «Poco & Nada», la sociedad que se hace fuerte con la indigencia del mercado. De menos de $ 38 millones de efectivo global, $ 29 millones derivaron a los CEDEAR: ergo, menos de $ 8 millones en acciones. Lo más rescatable es que remontó un mínimo de «392», para cerrar en casi «394». El asunto no pasa por ruedas más o ruedas menos, sino por esa disociación que se muestra con el mundo, y la consecuencia directa de haber sido «borrada» de las listas de opciones de inversión internacionales está obrando no solamente ya en falta de volumen, sino en haber quedado como flotando, sin ton ni son. Otros días se favoreció, subiendo Buenos Aires; ayer se perdió las alzas...
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