Todo ingresó ayer, en nuestro mercado, por una atmósfera de racionalidad que parece querer retomar las variables a un marco clásico. Un inicio de noviembre que carece de los arrebatos y golpes inesperados de precios y volumen, yendo todo a un plano inferior y con las fuerzas dándose una tregua, después de tanto fragor. El Merval alcanzó puntas bastante cercanas, registrando un máximo de 1.628 puntos, el mínimo en 1.609 y clausurando en 1.621 puntos. Solamente 0,8% de diferencia, con un principio de redondear aristas y propendiendo a un lento desarrollo. Afirmando las marcas, con el objeto de erradicar peligros de perforación del piso.
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El mercado surge como más monótono, por comparación con las agitadas variables de la última etapa de octubre: aunque vale más el retorno a una meseta que andar escalando en picos muy peligrosos.
En marcha lenta, todo es más gobernable. Y la merma en negocios resultó la guía, con sólo $ 67 millones de efectivo para acción. Sin embargo, la participación de 15% en la suma global del día indica que la planicie alcanzó a todas las especies cotizantes.
El índice tuvo en Grupo Galicia su columna esencial, subiendo 3% y dotando al ponderado de su mejor vitamina. No así el Burcap, con baja, y la conclusión del día pasó -básicamente por un saldo de estabilidad del fondo. (Que habrá que ver si perdura...).
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