Bien, se reconquistó colina atrapada ya a mediados del primer mes del año, nunca más alcanzada luego. Y, como si algún operador se hubiera propuesto llegar al final de la corta semana «clavando» los «600» puntos, falló por muy poco el tiro, que se pasó por menos de un punto. Estamos casi finalizando abril, todo va de nuevo y desde casi la línea de largada. Curioso el momento, porque no era ilógico suponer que en esas ruedas si algo no podía prevalecer era un entusiasmo definido. Más bien, lo imaginable eran ruedas como las de la guerra en Irak, con todos pasitos laterales y con la visibilidad muy limitada: dejar al mercado esperando noticias en concreto. Si alguien ganaba en primera vuelta, si habría ballottage, qué sucedería luego en el juego de alianzas, adhesiones -quizás insólitas- para los dos candidatos finalistas, en definitiva: ver si esto entregaría un gobierno normal, o si se trataría de algún Frankenstein, armado con pedazos de varios cadáveres políticos. A menos que en la Bolsa se tuviera ya la precisa, sobre las elecciones, el juego de ir hacia arriba y coronar en los «600» no tiene otra verdad detrás, que lo que dice el panel electrónico Merval.
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Lo conseguido en la última fecha, ganando 1,5%, contra un Dow otra vez bajista -en 1,7%, al momento de cerrar aquí- y el Bovespa cayendo 0,5%, marcó una diferencia fuerte en la corta etapa de tres ruedas. Hasta ahí, el Merval subiendo casi 5,8%, el Dow sólo en 0,6% y el Bovespa con 2,8%. Repitiendo un volumen accionario que se afirmó en $ 30 millones, no quedaron dudas de que el logro fue con órdenes y no con «tiza». (Lo cual en vez de aclarar, hace más confuso lo sucedido.) Informate más
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