La producción de maíz en la Argentina podría aumentar 35% en la próxima década, si las políticas de Estado quitan presión sobre el cultivo y los productores logran aumentar sus rendimientos. La cosecha local alcanza a 15 millones de toneladas y se cree que podría llegar a un piso de 20 millones hasta duplicarse en las proyecciones más optimistas. «Si las políticas públicas eliminan las retenciones, la producción argentina registrará una explosión en granos», coincidieron los especialistas. «El avance de la soja hizo retroceder al maíz y el país sólo representa hoy poco más de 2% del mercado mundial. Sin embargo, la Argentina únicamente exporta excedentes y exporta entre 11% y 15% de la producción mundial», decía Jorge Ingaramo, del departamento de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
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No obstante, el ex funcionario advirtió con un dato importante, que podría ser contraproducente para las intenciones de aumentar la cosecha: los costos de comercialización en maíz rondan 30% y atentan contra la competitividad.
«El Estado no debería intervenir en la producción, debe sacarle la mano de encima al sector y no molestar con retenciones y otros impuestos. El Estado debería crear infraestructura para no entorpecer el desarrollo», indicaba por su parte el también ex funcionario, Gustavo Oliverio, de la Fundación Producir Conservando. Por su parte, el analista Pablo Adreani sostenía que «con este nivel de retenciones el maíz no tiene chance», y avanzaba con la idea de una alícuota diferencial que permita mejorar los precios del cereal.
La inquietud sobre la buena perspectiva del cultivo y las trabas que encuentra para desarrollarse fue expuesta ayer en el «Seminario Económico de Maíz» organizado por Monsanto, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y AgriPac.
«La retención cambia los precios relativos», decía Ingaramo mientras Adreani daba argumentos para pensar en una evolución del área sembrada. «La Argentina debe apuntar a China, Japón y Medio Oriente y si estabiliza esos mercados, no podrá responder ni siquiera con una producción de 20 millones de toneladas». El analista indicaba que China importa sólo 100 mil toneladas de maíz y se prevé que salte a 7 millones de toneladas mientras Japón compra 15 millones, 95% de los cuales se los provee EE.UU., país que no podría satisfacer esa demanda si se incrementa el mercado mundial. Europa del Este, que ingresa a la Unión Europea en el año 2005, será otro punto de inflexión para el mercado de maíz, ya que será necesaria la aplicación de mayor cantidad de tecnología para satisfacer la demanda mundial. «No tiene sentido el atraso en la aprobación de transgénicos», se dijo.
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