21 de diciembre 2001 - 00:00

Estudian pesificación y posterior devaluación

El plan de emergencia económica lanzado por el Grupo Productivo se posicionó ayer como la propuesta económica con mayores probabilidades de ser aplicada en la Argentina.

La base central del plan, que fue elaborado hace tres meses por un grupo de empresarios ante la posibilidad de que la Argentina entrara en caos, es el abandono de la convertibilidad, la pesificación de la economía y la posterior flotación del peso a través de un sistema de bandas donde el Banco Central intervendría para evitar que la divisa se dispare.

Era la única propuesta terminada que se analizaba ayer entre todos los sectores del poder. Los gobernadores del PJ la estaban evaluando en San Luis, los senadores la miraban con buenos ojos en el Congreso, la gente de Eduardo Duhalde confirmó su apoyo, Carlos Ruckauf también se mostró interesado e incluso los sindicalistas Hugo Moyano y Rodolfo Daer dieron su total aval a la gente de la UIA, desde donde se promovió el documento. También el Fondo Monetario Internacional, la Reserva Federal y el presidente del BID, Enrique Iglesias, habrían estado de acuerdo con el esquema propuesto de salida de la convertibilidad y comprometieron facilitar desembolsos si el plan final que se presente resulta sustentable.

• Recuperación

En síntesis, el núcleo del documento es que el peso recupere su reinado y precios, depósitos, sueldos, contratos, etc., se establezcan en esta moneda. Así, tantos los depósitos en dólares (plazos fijos, cajas de ahorro y demás instrumentos) como las deudas mantenidas en esa moneda se transformarían en pesos. Una vez pesificada la economía, se devalúa.

Luego, los depósitos en dólares se devuelven en pesos y los créditos en la misma moneda también se pagan en pesos.

La medida por supuesto no es neutral: los bancos quedarían en buena parte compensados (si bien los deudores pagan en pesos también los ahorristas reciben pesos cuando en realidad depositaron dólares), los deudores que cobran en pesos pagan en la misma moneda, pero los ahorristas verían licuar parte de sus depósitos de acuerdo con el ritmo de devaluación de la moneda.

En el esquema planeado de devaluación, la moneda flota a partir de un piso que se definirá previamente de acuerdo con el nivel de reservas, y si bien luego el precio del dólar lo establecerá el mercado según la oferta y demanda, el Banco Central intervendría para «controlar» que el movimiento cambiario se mantenga entre determinados valores (es lo que se conoce como flotación sucia).

Desde el Grupo Productivo aseguran que hay dos razones por las cuales no habría que esperar el rebrote de la inflación:
por un lado la muy fuerte recesión que atraviesa el país, y por el otro, porque se prohibirá, por ley, la emisión monetaria.

Con respecto a la deuda del Estado, donde unos u$s 126.000 millones se adeudan en dólares o monedas cuya paridad se establece frente al dólar (euros, yen, etc.), el plan de emergencia estipula una reprogramación que implicaría una quita que se determinaría en función a cómo se ajuste el tipo de cambio.

Los otros pilares que sostienen el plan son: se generaliza el IVA y Ganancias, es decir, se eliminan todas las exenciones vigentes. El aumento en la recaudación que esto generaría se usaría en parte para garantizar un seguro de desempleo a todos los jefes de familia, y en parte para garantizar el equilibrio fiscal. Se renegocian las tarifas de servicios públicos, que también deberán establecerse en pesos (actualmente están en dólares e indexadas por la inflación de los EE.UU.).

A su vez, se modifica el sistema de aportes patronales y se vuelve al sistema que regía en 1994, donde cuanto mayor es la distancia de la Capital Federal en que se encuentra la empresa menor es la alícuota que se abona.
De esta forma se pretende crear un mecanismo de promoción para las economías regionales. A su vez, el Banco Central sería el encargado de liquidar divisas para evitar la huida de dólares y poder ejercer cierto control sobre el tipo de cambio, y se establece un régimen general para saldar deudas impositivas.

Hasta ayer ésta era la propuesta que mayor repercusión tenía. Aunque también era una de las pocas medidas concretas que circulaban. Los economistas en cambio preferían no hacer comentarios sobre las medidas más convenientes y señalaban que «primero es necesario controlar el caos social y restablecer el sistema político». Pero todo indicaría que la Argentina se dispondría a abandonar de la forma más ordenada posible el plan de convertibilidad y lanzar medidas inminentes de reactivación.

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