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El plan de "ataque masivo" -el mayor desde que los líderes del G-20 inyectaron bolsas de dinero a la economía global tras el colapso del banco Lehman Brothers en el 2008- generó la mayor alza diaria de las acciones europeas en 17 meses tras la ola de pánico vendedor de la semana pasada.
Wall Street también escalaba debido a un retorno de la confianza, al menos temporal.
El paquete de fondos y de garantías crediticias, que podría ser solicitado por los gobiernos de la zona euro sin acceso a los mercados de crédito, más las medidas de liquidez de los bancos centrales y las compras de bonos para estabilizar a los mercados, sorprendieron a los analistas financieros por sus enormes dimensiones.
El máximo funcionario del Fondo Monetario Internacional en Europa, Marek Belka, sostuvo que el plan de rescate era "morfina" para los mercados, aunque no debía ser visto como una solución a largo plazo.
El euro llegó a subir hasta un 3 por ciento después de semanas de caídas por una menor confianza, aunque posteriormente recortó su avance.
Las acciones de bancos europeos encabezaban las ganancias junto con los bonos de Portugal, Irlanda, Grecia y España, llamados peyorativamente países PIGS por el mercado.
Por primera vez en seis meses de una profunda crisis de deuda que partió en Grecia, los líderes europeos parecían ponerse delante de las circunstancias con una acción decisiva, dijeron analistas.
"La zona euro ciertamente está recuperando la confianza", dijo el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, poco rato después de que concluyera una reunión de 11 horas de los ministros de la UE en las primeras horas del lunes, mientras abrían los mercados de Asia. "Este acuerdo asegurará que cualquier intento de debilitar la estabilidad del euro fracasará", agregó.
Pero el plan dejó muchas preguntas para el largo plazo respecto a si las economías más débiles de Europa podrán manejar su deuda y cómo la Unión Europea puede desarrollar más políticas económicas y fiscales coherentes para apuntalar a su moneda única.
El Banco Central Europeo comenzó de inmediato a implementar su parte del acuerdo establecido tras las maratónicas negociaciones del fin de semana entre ministros de Finanzas de la Unión Europea (UE), autoridades de bancos centrales y del Fondo Monetario Internacional (FMI).
El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, negó que el banco haya actuado por la presión de los líderes políticos de la zona euro, con quienes se reunió en una cumbre el viernes, mientras los préstamos interbancarios empezaban a congelarse en un mal recuerdo de la crisis de Lehman en el 2008.
Sólo el día antes, Trichet había dicho que el BCE no estaba discutiendo la posibilidad de comprar bonos estatales.
"La UE ha tomado una acción decisiva para detener el ataque especulativo contra el euro y esto debe ser suficiente para traer algo de calma al mercado", comentó Klaus Wiener, jefe de estudios de Generali Investments.
El acuerdo se ganó el respaldo del Grupo de las Ocho potencias globales y del G-20 de las mayores economías del mundo. El primer ministro chino, Wen Jiabao, manifestó que Pekín apoyaría las medidas para ayudar a Grecia a enfrentar su crisis, reportó un medio estatal.
La canciller alemana, Angela Merkel, quien por meses se resistió a ayudar a Grecia, dijo que las medidas eran necesarias para garantizar el futuro del euro. "Este paquete sirve para fortalecer y proteger nuestra moneda común. Estamos protegiendo el dinero del pueblo en Alemania", dijo a periodistas en Berlín.
Merkel aceptó el enorme plan de rescate después de que su coalición de centro-derecha perdió una elección regional el domingo y que el presidente estadounidense, Barack Obama, y el francés, Nicolas Sarkozy, la telefonearon para asegurar que Europa tomaría las medidas necesarias para respaldar al euro y mantener la liquidez global.
El ministro de Finanzas holandés, Jan Kees de Jager, dijo que España y Portugal se habían comprometido a reducir sustancialmente sus presupuestos en el 2010 y 2011 como condición de la red de seguridad financiera. España dijo que no tenía intención de recurrir a esos fondos.
Gran Bretaña, que no está en la zona euro y vive una indefinición gubernamental tras una elección general que no dio mayoría absoluta a ningún partido la semana pasada, dijo que no participaría en el rescate.
En una acción concertada, la Reserva Federal de Estados Unidos reabrió líneas de canje de divisas con varios bancos centrales para tratar de garantizar en los mercados la liquidez del dólar y el Banco Central Europeo dijo que compraría deuda soberana para calmar los nervios de los inversores.
Tal decisión, pedida urgentemente por los nerviosos bancos europeos, revirtió una renuencia de larga data a usar lo que muchos economistas llaman la "opción nuclear" bajo la presión del mercado.
Sin embargo, los escépticos cuestionaron si la zona euro podrá mantenerse unida en el largo plazo y apoyar una frágil unión monetaria con instrumentos políticos y fiscales



