Europa denuncia a Brasil y Argentina por "plagios"
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Por el contrario, los países americanos y Australia sostienen que tales principios están sobredimensionados y que, en realidad, Europa está lanzando una nueva campaña proteccionista, además de no querer ceder en la vieja cuestión sobre el recorte de los subsidios agrícolas.
Sin embargo, y sin mencionar la puja por los subsidios -que en Europa, los EE.UU. y Japón suman 280.000 millones de dólares por año, esto es más de 670 millones diarios-, el comisario de la UE para la Agricultura, Franz Fischler, señaló que «es inaceptable que la Unión Europea no pueda vender su genuino jamón de Parma italiano en Canadá porque la marca 'Parma Ham' está reservada a un jamón que se produce en ese país».
Saliendo al cruce de fuertes críticas, Fischler señaló que «la iniciativa de la lista europea no tiene nada que ver con el proteccionismo, sino con la equidad dentro del comercio mundial», visto que -añadió- también algunos países en desarrollo «tienen el mismo tipo de problema nuestro, como demuestran los casos del café antigua de Guatemala, del té ceylon de Sri Lanka y del aceite argan de Marruecos.
Su colega de Comercio Exterior, Pascal Lamy, subrayó que en la defensa de los productos regionales más típicos, Europa no se encuentra sola y, por el contrario, cuenta con el apoyo de numerosos países en desarrollo.
Sin esconder su satisfacción por la lista con los 41 productos europeos, la influyente confederación agrícola italiana Coldiretti dijo que en la Argentina se vende el chianti (vino tradicional de Toscana) «con botellas que incluso llevan los tres colores de la bandera italiana», el marsala siciliano y algunos de los quesos más típicos del «made in Italy», como el fontina, el parmigiano reggiano y el pecorino romano.
Algo semejante -dicen- ocurre en Brasil, donde los nombres «usurpados» son los del gorgonzola, el jamón de Parma y el de Toscana, o en Australia, donde el queso gorgonzola se llama «tinboonzola», añadió Coldiretti, que también indicó el caso de la mortadela de Bologna que «se comercializa sin problemas en todos los países de América del Sur».




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