La alimentaria Arcor inauguró ayer la tercera planta de su controlada Converflex en Luján, con una fiesta a la que concurrieron el presidente Néstor Kirchner, sus ministros Aníbal Fernández, Carlos Tomada y Roberto Lavagna, el gobernador Felipe Solá y un numeroso grupo de empresarios de la alimentación y de AEA, la entidad que preside el CEO del grupo, Luis Pagani. Entre los invitados se los vio a Alberto Alvarez Gaiani (UIA), Juan Manuel Forn ( Molinos), Guillermo Gotelli ( Industriales), Gustavo Grobocopatel (Los Grobo), Jaime Campos (AEA), Pascual Mastellone (La Serenísima), Alfredo Coto y Enrique Braun (La Anónima). Se trata de una fábrica de impresión de envases, que no sólo trabajará para el grupo sino también para clientes externos. Se suma a las que Converflex ya tiene en San Luis y en Córdoba-, y requirió una inversión de u$s 6 millones; la planta generará 200 puestos de trabajo. El proyecto total insumirá inversiones por u$s 20 millones. Sus productos se utilizan en envases -entre otros- de productos alimentarios, de higiene personal y del hogar y de comida para mascotas. Entre sus clientes se cuentan Nestlé Purina, Dánica, Unilever, Molinos, Las Marías y Danone.
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En su discurso, Pagani dijo que «para ser una sociedad exitosa debemos orientar la inversión hacia actividades principalmente productivas que ofrezcan oportunidades de trabajo a toda la comunidad. La creación de empleo genuino es una de nuestras vocaciones». Recordó que su grupo tiene 53 años de actuación, «da trabajo directo a más de 14.000 personas y que genera actividad para miles de pequeñas y medianas empresas». Agregó Pagani que «vemos con agrado la recuperación que se está produciendo luego de la grave crisis económica e institucional que hemos atravesado. Las exportaciones están aumentando significativamente, al mismo tiempo que los términos del intercambio son beneficiosos para el país». Pidió entonces que se siga «estimulando a los empresarios -nacionales o extranjeros- que invierten en la Argentina. Para que este proceso sea sostenible en el tiempo es necesario restablecer los canales de financiación. La falta de crédito a largo plazo y a costos internacionales es un factor determinante que dificulta la recuperación y nos afecta a todos».
Después, detrás del escenario, los invitados compartieron bocaditos, cazuelitas y golosinas del grupo, salvo el Presidente, que sólo aceptó agua mineral sin gas. Kirchner -quizás para aventar versiones- se dejó ver en prolongada charla con el ministro Lavagna, a la que luego se sumaron Pagani y Solá.
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