Periodista: La Fed izó las tasas un cuarto de punto, y elevó mucho más sus proyecciones para fin de año. Y después de la reunión despachó una legión de oradores con Jay Powell a la cabeza que enarbola un discurso todavía más belicoso. ¿Hasta dónde quiere llegar?
Diálogos de Wall Street
¿Por qué la Fed es cada vez más y más agresiva, Gekko? Es culpa de la inflación pero también de una visión más beligerante.
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Gordon Gekko: Todo sube. Las tasas cortas, las tasas largas, la Bolsa. Y en la medida que se realimenta el proceso y no hay cortocircuitos (a pesar de Ucrania y del covid) la Fed pisa más a fondo el acelerador. Anote otra suba, pero de medio punto, para mayo. No lo digo yo, lo sugiere Powell. Y es fácil cebarse, querrá repetir la dosis en junio.
P.: James Bullard votó en disidencia. Fue el único que planteó un salto de medio punto. Le dijeron que no. ¿Qué pasó? ¿Los convenció de repente?
G.G.: Bullard quedó en offside en la previa de la suba. Propuso una vertiente punzante que los demás no quisieron comprar. Pero sus ideas prevalecen hoy, es un precursor. Es el “indicador” líder de la política monetaria. Abogó por un aumento de 100 puntos base antes del segundo semestre. No le hicieron caso y hoy se quedó corto, la dinámica del discurso viaja más rápido. ¿Por qué la Fed no adelantó el aumento de tasas a enero, si la persistencia de la alta inflación ya estaba presente? No lo sabemos. ¿Por qué rechazó la idea de estrenarse con medio punto de suba? Se ignora. ¿Y qué se sabe? Bueno, nos resulta clarísimo que la Fed acelerará su intervención. El “mapa de puntos” quedó viejo.
P.: La Fed corre de atrás a la inflación. ¿La descubrió ahora? ¿No lo percibía? ¿No le preocupaba?
G.G.: La urgencia por subir las tasas cortas y llevarlas a un nivel neutral -el rango entre 2,25% y 2,50%- surgió en la última reunión. No había registros previos de semejante énfasis. Algo cambió, sin dudas. Y no es la data. Nuestro indicador líder -la opinión de Bullard- también cambió. Quiere una tasa del 3% a fin de diciembre. Es un enfoque más beligerante.
P.: Todo se desplazó hacia arriba. Las palomas y los halcones, dentro de la Fed, todos vuelan más alto.
G.G.: Correcto. Pero no se olvide que, fuera de la Fed, la inflación orbita todavía a mayor altura. Hay que acortar esa brecha antes que las expectativas de inflación suelten amarras. Allí anida la preocupación principal. Ucrania y su correlato de shock del precio de los commodities acrecentaron la impaciencia.
P.: La Fed fija las tasas de corto plazo y como corre de atrás a la inflación tiene que apurar el paso. Pero las tasas largas también se rezagaron, y ahora son las que más rápido avanzan. La tasa de 10 años cerró 2021 en 1,51%. Hoy se ubica en 2,37%, un nuevo máximo del ciclo, y trepando.
G.G.: En marzo rondó 1,72% en un pico de la incertidumbre geopolítica. El endurecimiento que se produjo es muy brusco.
P.: ¿Hasta dónde va a apretar la Fed?
G.G.: Hasta dónde vea que el cuerpo aguanta o hasta llegar al nivel neutral, lo que se verifique primero. Y conste que los dos umbrales no son niveles muy precisos ni necesariamente estables en el tiempo. Ergo, esto es prueba y error hasta que la inflación afloje y dé un respiro.
P.: ¿Cree que el discurso oficial ya dijo todo lo que tenía por contar?
G.G.: No. Se enterará con las minutas, aunque Powell y sus colegas tienen prisa por adelantarnos los detalles. La Fed está parada en una posición incómoda y de súbito quiere estar en otra, y, entre ambas, media bastante distancia. Ese es el mensaje a entender. Pero las coordenadas son móviles. No busque un punto exacto en el mapa.
P.: ¿Será posible lograr un aterrizaje suave si los pilotos desconocen dónde está la pista que deben utilizar para el decolaje?
G.G.: El modelo que tiene la Fed en mente, después de haberlo escuchado a Alan Blinder en Princeton, es la maniobra de Alan Greespan en 1994 (el despegue) y 1995 (el aterrizaje). Por supuesto, cualquier latinoamericano sabe que México se estrelló en el camino. Pero el Efecto Tequila es una nota al pie; más bien, un daño colateral del que la Fed no se responsabiliza. La medida del éxito (o del fracaso) relevante para Powell y su equipo es otra. El ciclo económico de los EE.UU. arrancó en marzo de 1991 y duró diez años sin interrupciones. El apretón brusco de Greenspan de 1994-1995 conjuró un peligro en la travesía, y si bien hubo turbulencias que soportar, no arruinó el viaje. Lo extendió hasta marzo de 2001. Allá vamos nuevamente. ¿Habrá una suba de tasas de tres cuarto de punto? Los polizones de la política monetaria de la Fed están avisados. Tomen sus recaudos porque Powell no lo va a hacer por ellos.
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