Con la suerte de todos los mercados del mundo en un puño, el veterano octogenario debe disfrutar de semejante privilegio: vedado hasta a los gobernantes.
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Alan Greenspan decidió ayer dar la sorpresa inicial del nuevo milenio y produjo un toque sobre las tasas. Lo demás, a cargo de los operadores, que venían desalentados y ávidos de que algo cayera del cielo para poder contener la depresión bursátil mundial que se perfilaba con fuerza. Esa condición de plazas sobrevendidas resultaba todo un combustible para llegar a todo logro.
Y los resultados del día marcan que cada quien -sin importar virtudes intrínsecas- se deglutió una gran porción de alzas.
La liquidez
Imprescindible condición, la liquidez y el costo del dinero, no una virtud en sí misma. Pero se la suele tomar como tal a la hora de impulsar. Y así como el Dow Jones fue el más atildado, con menos de 3%, los fuegos artificiales poblaron el NASDAQ con su 14%. En nuestra zona, Bovespa se encaramó casi en 8%, en tanto los «mervales» subían de 7%, con el clásico cerrando casi en los «450».
Con $ 25 millones de efectivo, más de $ 4 millones de CEDEAR, todo fue compra y poca la venta. Fórmula explosiva. Hacia dónde lleva esto, se verá en unos días. El Gran Sacerdote subió el pulgar y los fieles salieron a festejar. Fascinante.