Southern Winds y la empresa aérea estatal Lafsa firmaron ayer el anunciado acuerdo de «cooperación empresaria» por el cual ambas partes operarán en forma conjunta un plan de negocios destinado sobre todo a los vuelos domésticos. La compañía privada incorporará 10 aviones y ex trabajadores de LAPA y DINAR, y el Estado realizará un aporte de hasta 3,2 millones de pesos mensuales para combustible, además de los salarios de los empleados que se vayan incorporando a la actividad.
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El convenio, suscripto ayer en la Casa Rosada, fue respaldado explícitamente por el presidente Néstor Kirchner quien fundamentó que la asociación busca mantener los puestos de trabajo perdidos por la caída de LAPA y DINAR, y evitar el «monopolio» en el mercado de cabotaje. «Queremos que a todas las líneas aéreas les vaya bien, pero no queremos generar monopolio, queremos generar competencia y que el sector tenga la capacidad de recrearse a sí mismo para poder crecer y ofrecer mejores servicios», dijo Kirchner en alusión al posicionamiento que fue ganando Aerolíneas Argentinas en el mercado local, tras el cierre de LAPA y DINAR.
Según el Presidente, «sectores concentrados de la economía, algunos periodistas y opinadores» ven en el convenio «un aumento en el gasto público», y reiteró que se discuten «dos modelos distintos de país». Añadió que mientras en la Argentina imperó «el pragmatismo», la crisis de LAPA y DINAR «se hubiera resuelto muy fácil» con «la quiebra» de las empresas y la pérdida de los puestos de trabajo.
• Compromiso presidencial
El convenio entre SW y Lafsa se firmó por seis meses, prorrogables por otro período, mientras en una de sus cláusulas se aclaró que el acuerdo no será obstáculo para la privatización de Lafsa, con lo cual podría terminar buscándose un privado que continúe la alianza. No obstante, el presidente Kirchner se comprometió públicamente con el proyecto de asociación, y es difícil que éste dé resultados antes del año.
La apuesta oficial parece ser evitar que SW siga el camino de LAPA y que lo logre a partir del crecimiento, retomando rutas abandonadas después de la devaluación. No obstante, la empresa cuya mayoría accionaria es de Juan Maggio, tiene un importante pasivo que queda afuera del acuerdo de asociación. Pero además, aun con el aporte estatal, el negocio podría generar pérdidas por la situación actual del mercado aerocomercial.
Los dos primeros aviones entrarán en el curso de este mes, y ocho restantes antes de marzo. Los «lea-sing» estarán a nombre de SW, con lo cual la empresa estará volando en seis meses con 13 aviones.
La medida fue criticada por las otras empresas aéreas. Aerolíneas Argentinas se quejó del salvataje estatal, y Aerovip y American Falcon plantearon que había un «trato desigual», pero el gobierno dijo que sólo SW tiene ya todas las rutas adjudicadas en el mercado local para volver a operarlas.
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