Al no poder contar con empleados de la línea por tratarse de un domingo, Felisa Miceli instruyó directamente a sus secretarios y colaboradores más cercanos para que recorrieran las góndolas. El objetivo era comprobar si los supermercados habían respetado el compromiso de reducir al menos 50 productos el mismo domingo. Para algunos, comparar los precios y buscar el producto más barato resultó una experiencia inédita. Hoy, la ministra enviará más funcionarios a fiscalizar.
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