Fletes: presiona a empresas costo internacional

Economía

Un viaje que costaba u$s1.000 ahora vale u$s10.000 y equivale al 25% del valor de la carga.

Más allá de la polémica sobre si la inflación local está siendo afectada por el aumento del precio de las materias primas, hay un dato concreto que estaría marcando cierto componente importado, que tiene que ver con el explosivo aumento de costos de los fletes internacionales que se registra en el mundo.

Desde que comenzó la pandemia los costos de la logística del comercio exterior se multiplicaron exponencialmente. El gerente General de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), Fernando Furci, lo grafica así: “El precio de un flete era de entre u$s500 y u$s1.000, y ahora llega a u$s10.000”.

Entre las empresas entienden que ese aumento de costos es muy difícil que no termine presionando sobre los precios, teniendo en cuenta que el 80% de lo que importa Argentina son insumos y máquinas para la producción. Siguiendo con el ejemplo que planteó Furci en declaraciones a Ámbito “la carga de un contenedor de u$s40.000 puede tener un flete de u$s10.000, es decir el 25%”. Ese fenómeno es extraño, ya que nunca llegó a ese nivel en el comercio internacional.

La CIRA emitió un reciente reporte sobre el problema. Actualmente las tarifas de un barco portacontenedores en Argentina supera los u$s50.000 por día, una cifra que es cuatro veces más alta que antes de la crisis sanitaria. “La combinación de disrupciones por la pandemia, recuperación de la demanda norteamericana, restricción de la oferta de transporte y congestión en los principales puertos provocan una temporada pico permanente que afecta a los fletes marítimos de todo el mundo”, dice el trabajo.

El fenómeno comenzó a afectar desde el inicio de la pandemia, cuando las navieras restringieron servicios ante la menor demanda. Superado el momento, con la vuelta de la actividad, las empresas transportistas empezaron a recuperar el atraso tarifario. Pero además de ello, están llevando los buques hacia las rutas y puertos más transitados para reducir costos, lo que a su vez provoca que haya menos espacios en bodegas y menos barcos en las áreas más alejadas, como Argentina. El combo afecta a los productos que se importan, tanto finales como insumos y máquinas, en función del incremento del costo del transporte, como así también a la exportación, en razón de que el mismo navío que descarga productos se usa para cargar la producción exportable.

“Las economías rezagadas en la exportación de valor agregado como la Argentina enfrentan un peligroso desbalance en su mix de importaciones y exportaciones en contenedores”, advierte el informe. La entidad que representa a los importadores plantea que “los retrasos en las cadenas de suministros presionan a sus valores asociados de operación y penalizan cada día de demora simplemente porque faltan contenedores en el mundo”. Una naviera hoy se encuentra en la disyuntiva de aceptar a un exportador local una reserva de contenedor, o mover el mismo vacío a un mercados más estable y rentable

Al respecto, el director del Centro de Estudios del Comercio Exterior del Siglo XXI, Miguel Ponce, afirmó que “está habiendo un gran problema” con el manejo de contenedores. “Se está profundizando la tendencia”, explicó, y consideró que para tratar de contrarrestar ese efecto “habría que dar señales de que determinadas medidas (como las restricciones para acceder a dólares para importar) deberían ser replanteadas”.

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