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John Lipsky, número 2 del FMI.
Ante las crecientes señales de que China ha estado recibiendo importantes flujos de capital en las últimas semanas, Pekín elevó este mes sus requerimientos de reservas a seis de sus mayores bancos.
Xia Bin, un asesor del banco central chino, dijo a la agencia Reuters en el marco de la conferencia que Pekín debía aumentar sus controles de capital.
"Estados Unidos está implementando una política monetaria expansiva, lo que es irresponsable y está generando flujos de capital. Por esto es que estamos hablando de controles de capital en Asia", afirmó Xia.
Pero Yi Gang, un vicegobernador del banco central, dijo que el asunto no era tan sencillo y señaló que los controles de capital podrían ser peligrosos, por lo que deberían usarse de manera limitada.
China ya cuenta con una de las cuentas de capital más controladas de Asia, pero el regulador cambiario del país se ha comprometido a adoptar aún más medidas para bloquear los flujos de capital especulativo, tras las señales de fuertes incrementos durante las últimas semanas.
Los flujos de efectivo hacia China persiguen en parte una eventual apreciación del yuan, que se ha acelerado en las últimas semanas a la par de una serie de llamados desde el exterior a un avance de la moneda china.
Yi reiteró el compromiso de China de reformar el tipo de cambio y adoptar un régimen más flexible.
Según él, esta reforma ocurriría de manera gradual y sugirió que el yuan, que es conocido oficialmente como renminbi, estaba cerca de su valor justo.
"Somos plenamente capaces de mantener el tipo de cambio del renminbi básicamente estable en un nivel razonable y balanceado, dado que el superávit comercial de China se está reduciendo", dijo Yi.
Autoridades en Estados Unidos y Europa han criticado el ritmo lento de la apreciación de la moneda, pero Pekín tuvo cierto alivio el viernes, cuando el Tesoro estadounidense optó por postergar una decisión sobre si debe o no calificar a China como un manipulador cambiario.



