El Gobierno recibirá este mes a la misión clave del Fondo Monetario Internacional (FMI) con la certeza que una de las variables que los técnicos del organismo más fiscalizan, está bajo control. La recaudación impositiva de octubre, y por segundo mes consecutivo, se ubicó por encima de la inflación; con lo que el Ministerio de Economía de Martín Guzmán podrá mostrar en la tercer semana del mes, cuando lleguen los enviados de Washington, que los ingresos fiscales crecientes son reales y que lentamente se van reacomodando. Y, según el Palacio de Hacienda, la mejora aún no muestra recuperación en la economía; con lo que en el futuro, la comparación, tenderá a consolidarse.
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Luis Cubeddu, el encargado del FMI para el caso argentino.
Si bien hasta agosto los números estaban en rojo, en septiembre la tendencia cambió, y, ese mes después de ocho períodos los recursos tributarios se ubicaron entre 3 y 5 puntos porcentuales por encima de la inflación. La tendencia se repitió en octubre con un alza de 43,9% con una inflación interanual esperada para todo el 2020 de no más de 38%. Incluso puede ser menor. Para el último bimestre del año, la tendencia se replicaría, con lo que se especula que esta variable ya puede estar, ante los ojos de Washington, bajo control. Sabe también el ministerio que maneja Martín Guzmán que al FMI no le importa cómo se llega a ese resultado, y si se trata de una mejora provocada por impuestos distorsivos (tributo al cheque o retenciones), y con una baja en los ingresos que definen la actividad económica (el IVA sigue por debajo de la inflación).
De otra manera, habría poco para defender. Así lo habían hecho conocer desde la sede del FMI, alguno de los técnicos que circularon por el país en la “Staff Visit” del mes pasado. Desde el primer momento en que se tomó la decisión de aceptar la misión controladora de cuentas nacionales, se sabía que el Palacio de Hacienda debía tener esta variable comparada “on track” para mantener una negociación seria. Los datos publicados el lunes trajeron así tranquilidad para, ahora sí, discutir seriamente lineamientos de un posible acuerdo de fondo con el organismo.
El interés del FMI por la evolución de la recaudación contra la inflación, no es nuevo para el caso argentino. Fue uno de los karmas que durante el gobierno de Mauricio Macri se sufrieron cada vez que una misión venida desde Washington, fiscalizaba la marcha de las cuentas nacionales. Se recuerda que en los tiempos de Nicolás Dujovne era el principal punto de fricción, cada vez que se iniciaban los controles de la evolución de las variables macroeconómicas locales, y lo cerca o lejos que estaba el país de cumplir con las metas pactadas. Los hombres del FMI, comenzando por el italiano Roberto Cardarelli, eran inflexibles si Dujovne prometía equilibrios fiscales, pero la evolución de la recaudación era inferior a la inflación.
El mismo tesón tendrá el jefe de la misión que vendrá al país a controlar los números locales; y que, como se sabe, volverán a comandar el venezolano Luis Cubeddu y la norteamericana Julie Kozac. Ambos protagonizarán en la tercer semana del mes, la misión del organismo más importante de los últimos tiempos, donde se evaluará seriamente si las condiciones generales del país ameritan el pedido de un acuerdo de Facilidades Extendidas relowded; esto es, fuera de las normas clásicas y reglamentarias del organismo.
Para lograr un acuerdo de este tipo, el informe final que Kozack y Cubeddu firmarán y entregarán a la directora gerente Kristalina Georgieva y el responsable del Hemisferio Occidental, Alejandro Werner; será obviamente crítico sobre la situación de la Argentina, pero deberá incluir un capítulo clave. Será el que garantice que lo que propone el Ministerio de Economía como metas macroeconómicas para los próximos tres años, tiene lógica y puede ser defendible. Y que el país no necesita en estos tiempos las clásicas reformas estructurales que el organismo defiende en cada acuerdo que firma con países miembros. La ventaja que cree que Guzmán tiene hoy frente a la experiencia del mes pasado, es que el gobierno podría mostrar un panorama financiero y cambiario más dominado que el de comienzos de octubre.




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