8 de agosto 2001 - 00:00

Forbes intentó convencer a Cavallo de la dolarización

«La Argentina tiene que dolarizar, y ya. En el mismo momento debe bajar los impuestos. Esa es la llave para lograr lo que verdaderamente los inversores del exterior están esperando: que la Argentina vuelva a crecer.» Steve Forbes explicó ayer por segundo día consecutivo su receta para la salida de la Argentina de la crisis.

Así como el lunes había dado su visión y su propuesta a empresarios locales, invitado especialmente por el grupo Aeropuertos Argentina 2000, ayer repitió su idea al ámbito oficial. Y lo hizo al máximo nivel. A la mañana, y durante casi una hora, fue recibido en la Casa Rosada por el presidente Fernando de la Rúa y el ministro de Economía, Domingo Cavallo. A los dos, y sin importar que públicamente el mismo lunes se habían manifestado en contra, les repitió de que las opciones de la Argentina son «dolarización por un lado, o devaluación o default por el otro», insistiendo en que cualquiera de las dos últimas elecciones, voluntarias o forzadas, implicarían «un desastre»; hicieron que Cavallo eligiera debatir las ideas del empresario norteamericano. Esta actitud hizo reflexionar a alguno de los participantes del encuentro sobre que en realidad al ministro de Economía «lo inquietan más los problemas políticos de aceptar una medida que tiene su copy-rright en Pedro Pou, Roque Fernández y Carlos Menem, que económicos». El único momento en que Cavallo aceptó cierto debate es en la defensa del lanzamiento, hace más de un mes, del «factor de convergencia», que imponía un dólar de 1,08 para los exportadores, algo que para el visitante «confundió y atemorizó a todos los mercados».

Beneficios

Fue luego de este encuentro donde Steve Forbes pudo ampliar entonces su idea de dolarización. En una reunión del editor de la revista que lleva su nombre en el Mercado de Valores con altos representantes del Banco de Valores, Repsol-YPF, Aeropuertos 2000, el BBVA, Edenor, Camuzzi, entre otros y muchos bancos, retomó la idea de «dolarización o desastre» y aseguró, siempre con un tono tranquilo y sereno, que la adopción de la moneda norteamericana promovería «una baja de las tasas de intereses y las tarifas en por lo menos dos tercios».

Aseguró que la Argentina podría tomar la medida unilateralmente en cualquier momento con lo que «despejaría inmediatamente las dudas sobre la confianza en el país y se acabaría la especulación contra la moneda». Completó el mensaje afirmando, ahora sí con cierta efusividad, que «si esto viene acompañado por una baja de impuestos, no tengo dudas de que la Argentina volverá a crecer».

Al ser consultado por un empresario local sobre el proceso complicado de la adopción de la dolarización en Ecuador, Forbes diferenció ambos procesos asegurando que «en ese país primero hubo default, luego devaluación y finalmente dolarización, mientras que en la Argentina lo único que se haría es esto último».

Donde sí hubo voluntad de debate por parte de De la Rúa y Cavallo fue en la discusión con el ex candidato a la presidencia de los Estados Unidos sobre el rol del secretario del Tesoro norteamericano, Paul O'Neil, y del reciente visitante John Taylor a la Argentina. Según coincidieron los tres, las declaraciones de O'Neil y la actitud del FMI de «darle carta blanca a Brasil y olvidarse de la Argentina» fue un error político y económico. Hubo luego por parte de los argentinos una aceptación de la interpretación de Forbes sobre que «la relación entre la deuda y el PBI es menor que la de otros países» con lo que esto, para los operadores internacionales, no sería el verdadero problema sino «la falta de crecimiento»; luego de lo cual repitió la fórmula de reducir impuestos. También hubo cierto debate al discutir sobre el impuesto al endeudamiento financiero y la ganancia mínima presunta. Según Forbes serían dos de los impuestos más distorsivos, mientras Cavallo avanzaba en la explicación de la posibilidad de descontar estos tributos de otros impuestos.

Negligencia

Forbes terminó su visita con una muy cerrada reunión con empresarios y funcionarios norteamericanos de la Embajada de los Estados Unidos en un salón del Hotel Hyatt, donde puso fin a su visita con una filípica contra el FMI. «El Fondo hoy debe ser considerado como un Jurasik Park» y «debería ser acusado de negligencia profesional», ya que «cuando un médico usa mal sus artes y se le muere un paciente tiene un serio juicio para que no practique más la medicina y no vuelva a matar más a un paciente. En el caso del FMI, sus recetas matan a muchos países y aún se le permite seguir funcionando sin castigos».

Para finalizar, y en la misma reunión del Hyatt, defendió a
George W. Bush y su papel en la crisis, ya que según Forbes, el actual presidente de los Estados Unidos «a diferencia de Bill Clinton, Bush conoce y le interesa el futuro de la Argentina», y dejó un anuncio virtual. Según el norteamericano, en menos de un mes el Senado de su país aprobaría el proyecto Fast Track, con lo cual se aceleraría la firma de un tratado de libre comercio con Chile. Para Forbes, y pese a la crisis, la Argentina todavía puede ser el segundo país en la lista de espera.

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