Parecía un lunar dentro de un par de décadas, esa rueda con sólo cinco millones acaecida la semana pasada. Lamentablemente, lo de ayer estuvo muy cerca de repetir la postal depresiva: con un mercado, con lo local y exterior actuando en condiciones normales, que reunió no más de $ 7 millones de efectivo para el total de especies locales, sumando $ 1,3 millón en carácter de CE-DEAR. La fastidiosa reiteración muestra así a un espejo accionario que persiste en reflejar imágenes de un país donde prosigue desarreglado, por más firmas de gobernadores que se hayan puesto en un papel. Una pobre expresión que cubrió toda la jornada, llegando a un final donde la gente y operadores presentes se retiraron con las manos vacías: porque la Bolsa, el mercado, decidió borrarse nuevamente. Lo que pasó por especies es anécdota, la síntesis de los índices dice que hubo leve movimiento irrelevante. Lo peor es que no se consigue «hacer mercado», matando el espíritu mismo y la razón de ser para reunirse en un recinto.
El M.AR
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Parecida a la sigla de algún nuevo navío espacial, se está lanzando el Merval en versión argentina y que integra a 17 de las actuales 32 acciones del Merval tradicional. Con base a finales de 1999, en nivel de «550», a la fecha el indicador local está unos puntos más en negativo que el clásico. Esto puso la nota de color, para un día donde se reiteró el absurdo planteado por Lewis acerca de ver una sonrisa sin gato. Fue Bolsa sin mercado. Informate más