Fuga de capitales cayó a u$s3.054 millones

Economía

El dato del Balance Cambiario refleja no solo el súper cepo sino el impacto de la pandemia.

En diciembre pasado el Balance Cambiario del BCRA registró una “entrada neta de capitales” de u$s89 millones. De modo que la llamada “Formación de activos externos del sector privado no financiero” (FAE), fue negativa. Es decir en lugar de haberse registrado lo que en la jerga se denomina “fuga de capitales” o “atesoramiento”, lo que hubo en realidad fue lo opuesto. Esto se explica porque la “salida” vía compra de billetes por u$s81 millones fue compensada por el ingreso de u$s171 millones en concepto de Otras inversiones de residentes en el exterior (fue una repatriación de capitales). De esta manera 2020, con cepo y pandemia, cerró con un nivel de “fuga de capitales” de u$s3.054 millones. Muy similar a las de 2012 y 2014 cuando imperó el cepo original de 2011.

El balance del año pasado muestra que el FAE respondió principalmente a la “salida” vía billetes que sumaron u$s3.402 millones a los que se adicionan otros u$s3 millones de Inversiones directas de residentes en el exterior mientras que por el canal “Otras inversiones de residentes en el exterior” se fueron u$s352 millones. Este es el balance del primer año de gestión de Alberto Fernández donde jugó a pleno el efecto del nuevo cepo y demás restricciones y la pandemia con todos sus ribetes.

Si bien el nivel de atesoramiento, que no es otra cosa que dólares billetes que las personas físicas adquieren y dejan fuera del sistema, es similar al del 2012 y 2014 (u$s3.404 millones y u$s3.248 millones respectivamente) en dichos años las reservas del BCRA cayeron u$s3.086 millones (las ventas de reservas sumaron u$s9.200 millones) y subieron u$s807 millones (las ventas de reservas fueron u$s5.630 millones) respectivamente. Mientras que en 2020 las reservas del BCRA acusan una caída de u$s5.439 millones (con ventas de reservas de u$s4.169 millones). Pero la pérdida proporcional de reservas fue mayor en 2020 ya que representaron una caída del 14% del stock total de reservas mientras que en 2012 fueron equivalentes al 7% del total.

En realidad habría que retroceder hasta la gestión de Néstor Kirchner para encontrar niveles nominales de fuga de capitales del tenor del 2020 ya que en 2006 fue de u$s2.939 millones y en 2004 de u$s2.837 millones. Pero a la luz de lo ocurrido durante la gestión de Mauricio Macri, es difícil que se vuelva a ver semejante sangría que marcó un récord histórico de más de u$s86.200 millones. Solo el FAE acumulado en la primera presidencia de Cristina se arrima con u$s70.135 millones. En la segunda gestión, con cepo, se redujo a u$s14.775 millones. Mientras que en la de Néstor fue de u$s17.250 millones. De modo que, como señala el economista Miguel Broda, “la fuga es el deporte nacional, no el fútbol”, ya que en los mejores y peores momentos el nivel de atesoramiento no ha bajado de los u$s15.000 millones anuales. El 2020, año atípico, mostró igual que el FAE no fue menor a u$s254 millones mensuales promedio. Hoy el BCRA no tiene ni para un bimestre. Será otra dura pulseada.

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