EL gobierno brasileño aplicó la vieja técnica del «policía bueno - policía malo» a los dirigentes de la Unión Industrial Argentina (UIA). El ministro de Industria y Desarrollo, Luiz Furlan, mantuvo una durísima reunión con los industriales argentinos, y los acusó de «sólo mirar para atrás»; en cambio, pocos minutos después, el canciller, Celso Amorim, les dijo que era «un fanático pro argentino» y los instó a «continuar con el Mercosur a toda costa».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dijo Furlan que designará a su subsecretario, Marcio Forte, como una especie de «bombero del Mercosur»: él tendrá a cargo «apagar los incendios» comerciales que se creen entre los dos países. «Si quieren el futuro, hablarán conmigo; de lo contrario, sólo tratarán con Marcio», habría dicho el ministro.
Además, poco menos que acusó a los empresarios argentinos de «no tener un plan, una perspectiva para el crecimiento; les falta pensar en grande». Le respondieron que la Argentina necesita «reindustrializarse», y que para eso hace falta la cooperación de Brasil en la resolución de los líos bilaterales.
La cúpula de la UIA, encabezada por sus presidentes Alberto Alvarez Gaiani (actual) y Héctor Méndez (electo), más Héctor Massuh, José Ignacio de Mendiguren, David Uriburu y Adrián Kaufmann Brea, recorrió ayer los despachos en Brasilia de dos de los miembros más influyentes del gabinete de Lula da Silva; la «excusa» fue su participación en el foro Mercosur/países árabes organizado por el gobierno brasileño. La misión que llevaban los dirigentes era obtener al menos la promesa de aplicar las previsiones del Acta de Asunción (que creó el Mercosur, un pedido que hizo Roberto Lavagna hace varios meses sin obtener respuesta) en lo que hace a compatibilizar las políticas macroeconómicas de ambos países o, de lo contrario, aplicar medidas de « administración del comercio bilateral» (léase salvaguardas) para los sectores «sensibles». Cabe recordar que la propia Acta prohíbe ese mecanismo, así como cualquier medida paraarancelaria.
Seguramente, el encuentro nació tenso por varios factores: la posición tradicional de Furlan respecto de la Argentina (cabe recordar que la incursión de su alimentaria Sadía en el mercado local terminó con un estrepitoso fracaso); las declaraciones de ayer por la mañana de Méndez, quien reiteró que «así como está, el Mercosur no sirve para nada»; y -por qué no- el recuerdo de otras palabras del titular de la UIA, que había calificado a Furlan de «criador de pollos». Furlan arrancó con dureza, siguió dos horas en el mismo tono y cerró igual. El es quien encarna de manera más clara el «sentimiento antiargentino» en el gobierno de Lula, tanto que hace algún tiempo generó una minicrisis de gabinete al reprocharles a Amorim y al ministro de Hacienda, Antonio Palocci,, sus posiciones «pro argentinas» (Lula le llamó la atención).
No sorprendió entonces que dijera que su ventaja sobre su colega Lavagna es que «yo soy el ministro de la Producción y sólo tengo que mirar el futuro; en cambio, Roberto debe ocuparse de tantas otras cosas...». Después, apabulló a sus contertulios argentinos con un largo listado de acciones comerciales. «Fuimos el año pasado a 27 países; en lo que va de este año, a 22, entre ellos, China, la India... Estamos organizando 550 eventos en el exterior, como la Semana de la Moda brasileña en París, en Moscú. En lugar de quejarse por tres o cuatro sectores con problemas comerciales (un tema muy menor), deberían ir con nosotros a todos estos eventos.» Su discurso repitió lo dicho el 14 de enero pasado: «Hay países que no entienden que hay que salir a venderles a las naciones ricas, no pelearnos por un sector más o menos».
• Respuesta
Los hombres de la UIA le respondieron que estaban de acuerdo en tomar parte de esas iniciativas, pero esto no excluía la resolución de los problemas puntuales, como los de los textiles, la indumentaria, los electrodomésticos de línea blanca y el calzado, por mencionar algunos. «Ustedes ya salieron de la crisis; nosotros apenas estamos saliendo. El tamaño de las economías es muy diferente; son temas que hay que considerar», dijo Méndez.
El encuentro terminó con la semipromesa de Furlan de viajar a Buenos Aires a tratar estas cuestiones, «pero siempre que me reciban con algún plan enmarcado en la 'agenda positiva'. No puede ser que Getulio Vargas hace más de 50 años haya creado el BNDES (el Banco de Desarrollo), y ustedes sigan discutiendo si les hace falta o no...». La UIA volvió a responderle que lo harán, pero «primero apliquemos el Acta de Asunción o, en su defecto, salvaguardas».
Para explicar la rispidez del ambiente, basta agregar que, como el encuentro se prolongaba más allá de lo previsto, alguiende la UIA dijo: «Nos tenemos que ir: nos espera Amorim en Itamaraty»; Furlan, de modo muy vehemente, respondió: «¡No pueden irse sin resolver los problemas! ¡Acá hay gente de la Cancillería que puede avisarle a Celso que van a llegar un poco más tarde!». Así fue, finalmente...
Más diplomático, obviamenteen línea con su cargo, Amorim se definió como «un defensor a ultranza de la alianza con la Argentina»; el café con él fue mucho más breve (sólo duró 45 minutos), y les dijo a la UIA que, a pesar de su voluntad, «hay problemas que puedo resolver y otros que escapan a mi área», y terminó haciendo votos para un pronto reencuentro del Consejo Empresario binacional.
Hoy, los dirigentes se verán con sus pares de la CNI (la central industrial brasileña) y con Palocchi, a quien llegarán por una gestión de la Itamaraty.
Dejá tu comentario